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martes, 22 de junio de 2010

LILIANA M. BREZZO - LA REVOLUCIÓN DE 1911 -1912 / Fuente: EL PARAGUAY A COMIENZOS DEL SIGLO XX (1900-1930)

LA REVOLUCIÓN DE 1911 -1912
Licenciada LILIANA M. BREZZO
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )


A finales del año 1909, consolidado el gobierno de EMILIANO GONZÁLEZ NAVERO, comenzó a diseñarse en su seno la división que suscitaba el próximo cambio presidencial que debía suceder al año siguiente. Alejados los cívicos y los colorados (sin dirección, por ausencia o prisión de sus principales figuras), los candidatos de la facción liberal que se perfilaban eran el coronel ALBINO JARA, que parecía tener las mayores probabilidades de éxito, siendo el jefe absoluto del Ejército y sobre quien pesaban todas las responsabilidades del "nuevo orden de cosas".
Aunque también aparecía el ministro de Relaciones Exteriores, MANUEL GONDRA, sostenido por grupos de la juventud y por los elementos más "pensantes" de su partido. Por último, estaba el ministro de Hacienda, VÍCTOR SOLER, sin más bagaje político que su actuación como senador, donde permaneció poco tiempo, pero que se había destacado por ser uno de los más exaltados miembros del grupo radical y el que con más tesón impulsara la política rigorista del gobierno, regándose a toda transacción o arreglo con los adversarios.
Entre el inestable temperamento de JARA y el jacobinismo de SOLER, los electores prefirieron a GONDRA, y el 25 de noviembre de 1910 se hizo cargo de la presidencia. Pero el coronel JARA no se resignó a la derrota que lo alejaba del poder y un mes después, respaldado por el Ejército, depuso a GONDRA y se proclamó presidente. El surgimiento del jarismo supuso, para el partido Liberal, una nueva escisión, en tanto su maniobra para hacerse del poder significó el inicio de uno de los períodos de anarquía más agudo que registraría la historia paraguaya. Los mismos excesos del nuevo presidente provocaron el levantamiento de sus propios aliados políticos que lo presionaron para que renunciase, el 5 de julio de 1911, a cambio de la promesa de ser electo presidente para el período 1914-1918. En su reemplazo llevaron a la presidencia provisional a uno de sus amigos, LIBERATO ROJAS.
Los radicales expulsados o salidos por su propia voluntad durante la presidencia de Jara, instalados en Buenos Aires, cerraron filas en torno al ex presidente GONDRA y al joven ex intendente de Asunción, EDUARDO SCHAERER, cuya energía demostrada en críticos momentos contribuyó para que se perfilase como uno de los nuevos líderes del partido. Schaerer, que ya era un exitoso hombre de empresa, financiaba, desde 1904, El Diario y en estas circunstancias inició una virulenta campaña contra el jarismo y el gobierno de Rojas. Los radicales quedaron divididos entre la FACCIÓN GONDRISTA, que se oponía al actual estado de cosas, y la JARISTA, dispuesta a sostenerlo. En tanto los cívicos, que se constituyeron en el PARTIDO LIBERAL DEMOCRÁTICO, bajo el liderazgo de ANTONIO TABOADA, y el PARTIDO COLORADO, también se pronunciaron apoyando al gobierno de Rojas.
En la capital argentina, los gondristas formaron un comité revolucionario y negociaron con el empresario portugués MANUEL RODRÍGUEZ la financiación de una revolución. Con estos recursos adquirieron el CONSTITUCIÓN, un barco de ultramar que llegó al Río de la Plata en noviembre de 1911, y se embarcaron a la ciudad de Pilar, elegida como sede para la instalación del gobierno rebelde, en la que constituyeron una JUNTA REVOLUCIONARIA compuesta por el mismo GONDRA, MANUEL FRANCO, EMILIO GONZÁLEZ NAVERO, JOSÉ P. MONTERO y EDUARDO SCHAERER. Desde esa localidad promovieron la organización de montoneras en todo el territorio paraguayo, procuraron adhesiones de civiles y de algunos sectores del Ejército y obtuvieron que el CAÑONERO TRIUNFO, la mejor nave de la flota gubernista, se pasara a sus filas.
El PRESIDENTE ROJAS manifestaba no tener dudas respecto al apoyo argentino a los revolucionarios puesto que ese gobierno no había impedido en ningún momento el paso de los buques rebeldes por sus puertos o que barcos de esa nacionalidad transportasen revolucionarios al Paraguay y por las reiteradas expresiones de simpatía que el representante argentino en Asunción no había ocultado en prodigar a la causa revolucionaria.
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PROGRESOS PARAGUAYOS

-. El viajero: Hola, mi amigo ¿cómo anda ésto?
-. El paraguayo: ¡Ah, lo más bien! Antes había una revolución cada seis meses y ahora las tenamos cada seis horas.
Portada de la Revista CARAS Y CARETAS sobre la Revolución paraguaya. Buenos Aires, 11 de mayo de 1912.
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El 14 de enero, en cooperación con la revolución, se produjo un golpe en la Policía de Asunción, sin que hasta ese momento se hubieran registrado enfrentamientos armados entre gubernistas y rebeldes. Al día siguiente, la capital amaneció en poder de los completados; el PRESIDENTE ROJAS fue apresado e instado a renunciar. Mientras se esperaba el arribo de Gondra se formó un TRIUNVIRATO y se organizaron cantones en toda la ciudad, haciendo de la plaza Uruguaya, la estación de ferrocarril y Sansón-Cué, los principales reductos.
Los colorados, que se sintieron descolocados con la suerte de Rojas, resolvieron atacar y recuperar Asunción, ante cuyo empuje los radicales se retiraron momentáneamente a sus barcos y abandonaron la capital, con lo que el partido Colorado quedó dueño de la situación política. El Congreso designó, el 28 de febrero, al COLORADO PEDRO PEÑA como nuevo presidente provisional.
Numerosas familias residentes en Asunción solicitaron asilo, en el transcurso de estos acontecimientos, en barcos de guerra de la Armada argentina, mientras que otras abandonaron la ciudad por temor de un bombardeo de parte de las fuerzas revolucionarias que se encontraban a sus puertas, y del saqueo y del pillaje que llevaban a cabo los "gubernistas" dentro de la ciudad. También eran reclutados ciudadanos argentinos por estas fuerzas. La situación, a su vez, se volvió particularmente difícil en la zona de Concepción, la cual quedó aislada porque el gobierno prohibió a los vapores llevar carga y pasajeros hacia el norte.
Paralelamente, los GONDRISTAS fueron derrotados en Humaitá por el CORONEL JARA, que se manifestaba no sólo dispuesto a luchar contra los revolucionarios sino también contra el gobierno de Rojas en una lucha por el poder sin tregua tal que se había convertido en guerra civil, y había fisurado a la sociedad paraguaya.
A principios de marzo de 1912 el Paraguay tenía tres gobiernos: el de PEÑA, en ASUNCIÓN, la JUNTA RADICAL, instalada en PILAR y en HUMAITÁ, y el de JARA, apoyado por los cívicos. Los gondristas decidieron un contraataque y bombardearon Asunción con todo su potencial armamentista, obteniendo la evacuación precipitada por parte de los colorados y el reemplazo de Peña en la presidencia por el radical EMILIANO GONZÁLEZ NAVERO. Pero aún debían hacer frente a los jaristas, que tenían establecido su cuartel general en Villarrica. Jara avanzó hacia la capital hasta llegar a Paraguarí donde en un enfrentamiento cayó herido, muriendo el 15 de mayo de 1912. El jarismo había desaparecido, y la revolución radical, iniciada en noviembre de 1911, había triunfado.
A raíz de los efectos del estado anárquico en que el país se debatía desde 1.908 se inició una serie de reclamos por parte de los dueños, en buena parte argentinos, de las fábricas de tanino situadas en el Alto Paraguay. Asimismo, se desarrollaron incidentes protagonizados por la estación naval argentina en Asunción y el titular de la legación, Gabriel Martínez Campos, con la Cancillería paraguaya. Ambas cuestiones suscitarían fricciones entre los gobiernos de Paraguay y de Argentina, al punto de llegar a la ruptura momentánea de relaciones diplomáticas. Estas circunstancias principiaron, como se ha apuntado, cuando se produjo el movimiento que depuso al PRESIDENTE FERREIRA, en julio de 1908, y a raíz de la posterior política rigorista impulsada por los radicales. En tal coyuntura; la sociedad THE
RIVER PLATE QUEBRACHO COMPANY se había dirigido al ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Ernesto Bosch, para solicitar apoyo a su demanda contra el estado paraguayo por los perjuicios que le ocasionaran los revolucionarios, cuyo monto ascendía, según dicha presentación, a $ 28.310,06, además de los daños causados por la destrucción de todas las instalaciones, viviendas y galpones que habían motivado la paralización del establecimiento por más de un año.
Según esa presentación, el 21 de setiembre de 1909, una tropa de setecientas plazas desembarcó en Palmas Chicas, procedente de los vapores Fortuna, Don Thomas, Asistente, Desarrollo, Sastre y 4 de Agosto, y tomaron posesión de todas las viviendas, asaltaron el almacén, arrancaron los rieles de la vía del ferrocarril y estrellaron la locomotora. La reclamación que la empresa había interpuesto contra el gobierno del Paraguay fue contestada por el entonces ministro de Relaciones Exteriores CECILIO BÁEZ, rechazando la indemnización que se solicitaba fundándose en que "ningún gobierno responde por perjuicios causados a los particulares por una revolución armada; son soportados por toda la Nación como esas calamidades naturales que se llaman terremotos, inundación, invasión de langostas, a los cuales son equiparados al efecto las calamidades de una guerra civil o nacional". Esta fue la primera de toda una serie de numerosas presentaciones que las empresas, a través de sus directorios en Buenos Aires, llevaron a cabo ante el ministerio de Relaciones Exteriores por asaltos y perjuicios a propiedades privadas.
Una nueva instancia de esta cuestión se produjo a mediados de 1911 cuando el PRESIDENTE LIBERATO ROJAS tuvo conocimiento fehaciente de los preparativos que llevaban a cabo los radicales en Buenos Aires. Rojas puso en marcha una serie de aprestos de defensa que incluyeron la deportación en masa de los opositores y, a su vez, el reclutamiento de ciudadanos aptos para el servicio de las armas. Las comisiones en busca de estos contingentes se dirigieron en primer término al norte de la república, a la ciudad de Concepción y a las fábricas de tanino allí situadas, por tener el gobierno información de que era la zona con cuyos hombres y recursos la revolución aseguraba contar; incluso tenía el dato que una de esas empresas, Puerto Sastre, había entregado su administración al comandante Aponte, conocido jefe revolucionario de gran prestigio en toda aquella zona. En la región operaban, desde principios de siglo, una decena de fábricas de capitales argentinos.
La empresa PUERTO CASADO, perteneciente a la familia de CARLOS CASADO poseía, en 1910, un total de 3.225.000 hectáreas en el Chaco paraguayo y su fábrica de tanino producía 4.200 toneladas anuales. En la propiedad, en la que trabajaban unos mil obreros, existían 34 kilómetros de ferrocarril habilitados, teléfono y telégrafo. Asimismo, tenía en explotación 20 leguas de bosque y, para el transporte de los productos a la fábrica empleaba, asimismo, unos setecientos hombres y dos mil bueyes. Además de la casa particular de los propietarios, había levantado locales propios para comisario, juzgado de paz y escuela elemental donde recibían instrucción los hijos de los obreros, y aproximadamente cien casas para los empleados y peones, contando además con almacenes, boticas, panadería, etc. La sociedad CAMPOS Y QUEBRACHALES PUERTO SASTRE había sido, por su parte, una de las adquirentes de una parte de las tierras que Carlos Casado puso en venta a principios del siglo. Fundada en 1905, sus propietarios poseían 225.000 hectáreas y 40 kilómetros de ferrocarril recorrían la zona de explotación. En 1911 trabajaban aproximadamente 800 obreros bajo la dirección de Nicolás Mihanovich, presidente del directorio de la empresa que tenía su asiento en Buenos Aires.
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EL DERROCAMIENTO

Arriba: Cómo nos imaginábamos que había sido derrocado el Presidente del Paraguay.
Abajo: Cómo dicen que fue.
-. ¿ Nos permite Usted que le derroquemos, coronel?
-. Con mucho gusto.
-. Entonces, tome Usted estas flores, estos bombones y este boleto para Europa, desde donde nos mandará usted oficialmente los últimos figurines de la moda.
Portada de CARAS Y CARETAS, Buenos Aires, 15 de julio de 1911.
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Otro de los importantes establecimientos en el norte del Paraguay, QUEBRACHALES FUSIONADOS, tenía tres fábricas de tanino: PUERTO MARÍA, PUERTO MAX y PUERTO TIROL. La primera contaba con una extensión de 178.750 hectáreas y su producción se calculaba en 600 toneladas de tanino al mes. Ocupaba unas setecientas personas, disponiendo de 17 kilómetros de ferrocarril y una línea telefónica que alcanzaba los 30 kilómetros. PUERTO MAX, que había sido la segunda fábrica de tanino instalada, luego de que Carlos Casado pusiera la suya en funcionamiento en 1900, operaba en territorio argentino, ocupaba 26 leguas cuadradas de superficie, dando trabajo a cuatrocientos obreros, y su producción mensual ascendía a 300 toneladas de extracto de quebracho. En total, la empresa poseía 227.500 hectáreas en el Paraguay y en la Argentina 40.000 hectáreas. Las dos fábricas que operaban en el Alto Paraguay ocupaban más de mil peones, dos centenares de carros y unos tres mil bueyes.
Las comisiones enviadas por el gobierno procedieron a hacer requisiciones en todos los establecimientos que operaban en un radio cercano unos de otros, lo que dio lugar a que los directorios renovaran enérgicas protestas y reclamos por los daños y perjuicios que se ocasionaba a sus intereses. Durante todo el mes de enero de 1912 una campaña periodística desde Argentina señalaba a la administración de Rojas y al movimiento revolucionario como los responsables de afectar los intereses de argentinos en el Paraguay. El periódico LOS PRINCIPIOS replicó, desde Asunción, a la propuesta de intervención contenida en las hojas argentinas, acusándolas de hallarse "sugestionadas con la idea de que es indispensable que el gobierno argentino intervenga en el Paraguay a título de proteger los intereses argentinos radicados en nuestro país. La idea, por extemporánea, es inamistosa en alto grado y por serlo no comprendemos como puede incurrir en ella esa prensa que acostumbra batir el parche para persuadirnos de sus buenas intenciones.
Para fundamentar una insinuación de contornos tan graves se dice que los capitales argentinos, establecidos en el Chaco paraguayo han sido atropellados por representantes oficiales sin consideración alguna. Aun suponiendo de que sea cierto, la intervención no procede porque el Paraguay es una nación soberana, regida por el sistema republicano de gobierno, cuya base reside en la división de los poderes del estado. El Paraguay es una entidad política constituida con personería propia, reconocida por todas las naciones del orbe y no un lugar donde sea lícito a las potencias ejercitar sus aficiones a la rapacidad o al imperialismo vanidoso". En medio de esa efervescencia, el ex intendente de Asunción residente en Buenos Aires, ARSENIO LÓPEZ DECOUD, publicó un folleto titulado LA VERDAD SOBRE LOS INTERESES ARGENTINOS EN EL PARAGUAY, que encendió aún más el ambiente porque denunciaba que una intervención como la propiciada por la prensa no podía ser calificada sino como una "maniobra imperialista", con la consiguiente absorción de territorio, y de presión sobre la soberanía paraguaya, lo que supondría a aquel país el sacrificio de una nueva desmembración de su territorio, o por lo menos una legislación especial que rigiera para los argentinos. Comenzaba el escrito por indicar el constante "desenfado" con que el "mitrismo" trató siempre al país, y su empeño por "empujar al gobierno argentino a intervenir en el Paraguay en defensa de intereses argentinos que dicen en peligro y cuya magnitud se exagera". En segundo lugar, consideraba vergonzoso aludir al Tratado de la Triple Alianza, pacto que "debió dejarse envuelto en sus cenizas en homenaje a los que suscribieron el exterminio de un pueblo, y que ellos mismos, por pudor, mantuvieron oculto hasta que la cancillería inglesa lo entregó a la reprobación universal".
En la Argentina, los diarios aducían que los grandes propietarios se veían perjudicados por la intensa anarquía en la cual vivía el país vecino, mientras que en el Paraguay se acusaba a la Argentina de ser la verdadera incubadora de la revuelta, y de apoyarla con elementos, a través de la prensa y del respaldo moral. La idea que hasta el momento se hallaba latente según la cual aquellas empresas sólo habían contribuido a asfixiar la economía paraguaya y cooperado a la extinción de la soberanía de un pueblo, se exteriorizó con ocasión de estos acontecimientos: "algunos de ellos, aducía López Decoud, como la compañía Mihanovich, para quien el Paraguay ha sido y es rico filón de oro inagotable, monopolizando la vía fluvial e imponiendo tarifas que bien pudieran llamarse prohibitivas para la importación y la exportación, tienen su agencia en Asunción, en una casa que desdeñaría un bodegón. El flete de las mercaderías de Asunción a Buenos Aires, vale más que de Buenos Aires a Europa". La tensión entre el gobierno paraguayo y el argentino por los reclamos de los establecimientos del Alto Paraguay llegó hasta la ruptura de relaciones diplomáticas aunque poco después quedó zanjada la cuestión y se restablecieron los vínculos interestatales.
Entretanto, numerosos contingentes de paraguayos abandonaban el territorio para ir a aumentar las poblaciones del litoral argentino; en Formosa había, en ese año, cinco mil paraguayos -Clorinda estaba poblada de ellos-, mientras que en Buenos Aires, y en todo la zona del Paraná alto y medio se contaban por cientos.
Desaparecidos los cívicos y los jaristas y con la política abstencionista de los colorados, la situación del radicalismo quedó asegurada. La revolución, sólidamente preparada y bien dirigida, catapultó a la presidencia al binomio encabezado por el líder revolucionario EDUARDO SCHAERER acompañado de PEDRO BOBADILLA para el cuadrienio 1912-1916.
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Fuente: EL PARAGUAY A COMIENZOS DEL SIGLO XX (1900-1930). Autora: LILIANA M. BREZZO. COLECCIÓN LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 9 © Editorial El Lector, Asunción-Paraguay 2010.

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