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viernes, 1 de octubre de 2010

JUAN E. O`LEARY - RECUERDOS DE GLORIA - ARTÍCULOS HISTÓRICOS SOBRE LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA / Compilación y nota introductoria de SEBASTIÁN SCAVONE YEGROS


RECUERDOS DE GLORIA
ARTÍCULOS HISTÓRICOS SOBRE
LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA
Artículos de JUAN E. O`LEARY
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
Compilación y nota introductoria de
SEBASTIÁN SCAVONE YEGROS
Dirección Editorial: Vidalia Sánchez
Edición al cuidado de RICARDO SCAVONE YEGROS
Diseño de tapa: Marta Giménez
Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay, 2008 (340 páginas)

**/**
Los Recuerdos de Gloria constituyen la primera serie de artículos históricos sobre la Guerra contra la Triple Alianza escritos por Juan E. O`Leary (1879-1969), a quien luego se reconocería copio el cantor de las glorias nacionales del Paraguay. Publicados con el seudónimo POMPEYO GONZÁLEZ entre 1902 y 1904, fueron el punto de partida de su apasionada campaña de reivindicación y exaltación de la causa sostenida por el Paraguay durante el conflicto bélico, campaña que tuvo una influencia notable en las ideas políticas y era las percepciones históricas de los paraguavos del sido veinte.
** Estos artículos, que dieron a O`Leary gran notoriedad y le prestigiaron ante amplios sectores de la población, nunca, se reunieron en libro. La edición de los mismos contribuirá a apreciar las motivaciones iniciales de su prédica y a revivir las emociones que los lectores de los Recuerdos de Gloria sintieron hace más de cien años, al rememorar, mediante las evocaciones de un joven de pluma vigorosa, las hazañas de los héroes de la Guerra.
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ÍNDICE
Nota del compilador
*. 2 DE MAYO DE 1866
*. RIACHUELO
*. CORUMBÁ. 13 DE JUNIO DE 1868
*. MBUTUY. 26 DE JUNIO DE 1865
*. 9 DE JULIO DE 1868
*. YATAITY CORÁ. 11 DE JULIO DE 1866
*. 1866 - 16 DE JULIO - 1.868
*. ACAYUAZÁ. 18 DE JULIO DE 1868
*. SAUCE. 18 DE JULIO DE 1866
*. PIRIBEBUY. 12 DE AGOSTO DE 1869
*. RUBIO-ÑÚ. 16 DE AGOSTO DE 1869
*. YATAÍ. 17 DE AGOSTO DE 1865
*. TEBICUARY. 28 DE AGOSTO DE 1868
*. YATAITY-CORÁ. 12 DE SETIEMBRE DE 1866
*. CURUPAYTY. 22 DE SETIEMBRE DE 1866
*. TATAYIBÁ. 21 DE OCTUBRE DE 1867
*. TUYUTÍ. 3 DE NOVIEMBRE DE 1867
*. YTORORÓ. 6 DE DICIEMBRE DE 1868
*. AVAY. 11 DE DICIEMBRE DE 1868
*. ITÁ YBATÉ. 21 A 27 DE DICIEMBRE DE 1868
*. PASO POÍ. 24 DE DICIEMBRE DE 1.867
*. YPECUÁ. 27 DE DICIEMBRE DE 1868
*. CORRALES. 31 DE ENERO DE 1866
*. LA MUERTE DEL HÉROE. 7 DE FEBRERO DE 1867
*. TUYUTÍ. 24 DE MAYO DE 1867
*. SAUCE. 16, 17 Y 18 DE JULIO DE 1866


NOTA DEL COMPILADOR
El 2 de mayo de 1902, aniversario de la batalla del Estero Bellaco, Juan E. O'Leary, un joven poeta y periodista de 22 años, dio inicio en las columnas del diario La Patria de Asunción a una serie de artículos que se editaron bajo el título general de Recuerdos de gloria. O'Leary indicó más adelante que estos fueron sus primeros artículos de carácter histórico. (Juan E. O'Leary, "Apostolado Patriótico" [1930), Prosa polémica (Asunción, Ediciones NAPA, 1982), pág. 152.)
Pretendió con ellos exponer a las nuevas generaciones las hazañas de los héroes de la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza, quienes entonces, en sus palabras, dormían "casi olvidados de la patria historia, después de haber escrito en sangre la estupenda epopeya de aquella defensa sobrehumana”. (Recuerdos de gloria - 2 de Mayo de 1866, La Patria, 2 de mayo de 1902.)
Los RECUERDOS DE GLORIA provocaron honda impresión en la opinión pública, pues aparecieron en una época en que predominaba aún el abatimiento colectivo, que fue consecuencia de la cruenta guerra librada entre 1864 y 1870. Como señalara Natalicio González, O'Leary habló en sus artículos con "valentía inaudita", "pintó cuadros sombríos, las crueldades del vencedor, las escenas trágicas del incendio y del degüello"; y "la verdad espantosa, guardada en el silencio, apenas murmurada en el recato de las conversaciones familiares", al ser voceada "de golpe con los pulmones de la prensa, con áspera rudeza, con soberbia temeridad", generó una "revolución de ideas".
El propio O'Leary rememoró años después la consternación con que se recibieron estos escritos históricos, indicando que:
No era que no halagaran profundamente al alma popular. Era que mi audacia para juzgar los hechos y los actores de la guerra parecía una imprudencia, que podía sernos fatal. Todos veían, velando amenazadoras nuestras fronteras, las sombras pavorosas del Brasil y de la Argentina. Mis anatemas contra Mitre y Pedro II eran insultos insolentes que podían provocar represalias. Mi franca condenación de la Triple Alianza, una temeridad que podía ser castigada con medidas violentas, con una intervención armada o con la imposición del pago de la deuda de guerra. (O'Leary, "Apostolado Patriótico", cit., pág. 152)

La serie, considerada por un contemporáneo como "himnos cantados con santa unción patriótica a los denuedos de aquel ejército de leones que llevó su heroísmo hasta extremos increíbles", (José Rodríguez Alcalá, El Paraguay ere marcha (Asunción, Talleres El País, 1907), pág. 333.) abarcó al menos 26 artículos, de los cuales 24 fueron publicados en el diario La Patria entre el 2 de mayo de 1902 y el 7 de febrero de 1903, y describieron los siguientes hechos y batallas: Estero Bellaco, Riachuelo, Corumbá, Mbutuy, el abordaje de los acorazados, Yataity Corá, Sauce y Humaitá (16 de julio de 1866 y de 1868), Acayuazá, Sauce (18 de julio de 1866), Piribebuy, Rubio Ñú, Yataí, Tebicuary, la entrevista de Yataity Corá, Curupayty, Tatayibá, Tuyutí, Ytororó, Avay, Itá Ybaté, Paso Poí, el pasaje del Ypecuá, Corrales y la muerte del general Díaz. Los últimos artículos de esta serie, relativos a las batallas de Sauce y Tuyutí, se publicaron en La Democracia en el año 1904.
Cuando apareció el primero de los Recuerdos de gloria, O'Leary llevaba cuatro años trabajando en el periodismo. Se había iniciado a los dieciocho como "reporter y sueltista" del diario La Prensa, dirigido por Blas Garay (Anotación del 28 de diciembre de 1936 del Diario de Juan E. O'Leary, Biblioteca Nacional, Colección O'Leary, en adelante BN-CO, Primer Cuaderno (14 de julio de 1936 a 27 de enero de 1937).
En 1901 empezó a escribir en La Patria, cuyo director era Enrique Solano López, hijo del mariscal López y de madame Lynch, quien le permitió, y tal vez le impulsó a iniciar su campaña de reivindicación histórica desde las columnas de este diario. (J. Natalicio González, Solano López y otros ensayos - Solano López, Diplomático (Asunción, Ed. Cuadernos Republicanos, 1991), pág. 85.)
La Patria se publicaba en Asunción desde el año 1900, en dos ediciones diarias; la de la mañana estaba destinada a difundir los telegramas de la prensa de Buenos Aires y Montevideo y las noticias locales; la de la tarde, incluía material de lectura, además de notas y telegramas de último momento. (Víctor Simón, Enrique Solano López-El periodista (Asunción, Instituto Colorado de Cultura, 1972), págs. 34-35.) Los Recuerdos de gloria de O'Leary se insertaron en los números vespertinos de La Patria, firmados con el seudónimo de POMPEYO GONZÁLEZ. Para escribirlos, el joven periodista utilizó principalmente fuentes documentales y bibliográficas de los cuatro países beligerantes, que pudo ampliar consultando la riquísima biblioteca formada durante largos años por el señor Solano López. Es muy probable que se valiera también del testimonio de los protagonistas, aunque no los citara específicamente, porque todo su entorno estaba lleno de recuerdos de la guerra.
Mientras se publicaba esta serie de artículos históricos, tuvo lugar la célebre polémica que O'Leary entabló con su antiguo maestro el doctor Cecilio Báez, quien gozaba entonces de enorme prestigio intelectual. En treinta y siete artículos, que aparecieron en La Patria entre noviembre de 1902 y febrero de 1903, bajo el título general de El cretinismo paraguayo, Juan E. O'Leary, siempre con el seudónimo de Pompeyo González, rebatió las opiniones de Báez sobre las tiranías del pasado y sus efectos negativos en el pueblo paraguayo. En varios de los artículos de los Recuerdos de s u autor hizo referencia o crítica a los juicios del doctor Báez, que relativizaban el heroísmo de quienes combatieron bajo las órdenes del mariscal López en la Guerra contra la Triple Alianza. La polémica con Báez, que era figura prominente del Partido Liberal, determinó el alejamiento de O'Leary de las filas de dicha agrupación política, a la que se había incorporado años antes, cautivado por la "campaña paraguayista" iniciada por el mismo Báez. (González, Solano López y otros ensayos, cit., págs. 88, 90 y 95.)
La primera serie de artículos históricos de O'Leary se vio interrumpida en el año 1903, cuando los hombres del poder, molestos por los cuestionamientos que desde las páginas de La Patria se hacían al gobierno del coronel Escurra, obtuvieron su cierre mediante un procedimiento que Natalicio González calificó de "infeliz y tortuoso". ( González, Solano López y otros ensayos, cit., pág. 90)
Los RECUERDOS DE GLORIA volvieron a aparecer en ocasión del 38º aniversario de la batalla de Tuyutí, e124 de mayo de 1904, en una edición extraordinaria del diario La Democracia, dirigido por Ricardo Brugada (h). El artículo se publicó con la firma de Juan E. O'Leary, aunque consignando entre paréntesis el seudónimo Pompeyo González. El interés que despertó la publicación de este artículo, llevó a su autor a reproducirlo, con algunas correcciones de poca significación, en un folleto de 76 páginas, que, bajo el título de "RECUERDOS DE GLORIA -24 DE MAYO-TUYUTÍ-ESTERO BELLACO", fue impreso en la tipografía de La Tarde, con prólogo de IGNACIO A. PANE.
La segunda etapa resultó más breve que la anterior, pues se vio truncada por la Revolución de 1904. Sólo se editaron tres artículos; además del referido a la batalla de Tuyutí, que ya se mencionó, otros dos dedicados, respectivamente, al abordaje de los acorazados y la batalla de Sauce. El primero y el último, aparecieron con la firma de O'Leary y una extensión extraordinaria; el segundo fue una reproducción del que se había insertado dos años antes en las columnas de La Patria.
En 1905, O'Leary retomó su actividad periodística en el diario La Tarde, que se editaba bajo la dirección de Enrique Solano López. En mayo y junio de ese año, se insertaron en sus columnas artículos sin firma, que recordaban los aniversarios de las batallas de Tuyutí y del Riachuelo, y probablemente fueron escritos por él. En agosto siguiente, bajó el título de LAURELES PATRIOS -17 DE AGOSTO DE 1865- YATAÍ, se reprodujo, con las iniciales P. G. (Pompeyo González), el artículo que integrara la serie Recuerdos de gloria de La Patria; y luego, el 30 de setiembre de 1905, se reeditó en número especial, con la firma de O'Leary, el artículo sobre la batalla de Curupayty. El 7 de febrero de 1906, un artículo sin firma se ocupó de la muerte del general Díaz, bajo el título CRESPONES PATRIOS -JOSÉ E. DÍAZ- 7 DE FEBRERO DE 1867. Aunque de menor extensión, el texto de este artículo coincide con el del último de la primera etapa de los Recuerdos de gloria.
La primera serie de artículos históricos de Juan E. O'Leary, que le dieron gran notoriedad y le prestigiaron ante amplios sectores de la población, nunca fue reunida en libro. En algún momento se pensó en hacerlo. En setiembre de 1906, Enrique Solano López, exiliado en Buenos Aires, escribió a O'Leary que deseaba publicar los Mensajes al Congreso del presidente Carlos Antonio López, y la correspondencia entre su padre y el general Bartolomé Mitre, indicándole que si el éxito de estas dos ediciones resarcían los gastos de impresión, los editores estaban "dispuestos a publicar los recuerdos de gloria y [los artículos sobre] el cretinismo". Le recomendó por tanto que en sus tiempos libres "fuese retocando estos trabajos"; (Carta de Enrique Solano López a Juan E. O'Leary Buenos Aires, l de setiembre de 1906, BN-CO, Garpeta XXX, Correspondencia personal y oficial (1904-1907). ) y en 1926, Natalicio González apuntaba que gran parte de la producción de O'Leary esperaba aún la consagración del libro, mencionando particularmente los "RECUERDOS DE GLORIA", a los que calificaba como "reconstrucción magistral de las batallas de la Epopeya". (González, Solano López y otros ensayos, cit., pág. 105.)
O'Leary no obstante utilizó los textos de los RECUERDOS DE GLORIA en escritos v estudios posteriores, aunque modificándolos en cuanto a la forma, v suprimiendo juicios o agregando informaciones adicionales. Sin embargo, las acciones heroicas de los combatientes fueron quedando en segundo plano frente a la figura del mariscal López, que O'Leary comenzó a destacar con mayor fuerza a consecuencia de la polémica entablada con el doctor Cecilio Báez, como él mismo confesaría,' (Ubaldo Centurión Morínigo, Raúl Amaral, el discípulo intelectual de Juan E. O'Leary (Asunción, edición del autor, 2000), pág. 17.) -agregando que no admiraba aún a López en los tiempos de los Recuerdos de gloria, por su "deficiente preparación histórica" y por la influencia de "avasalladores prejuicios".' (González, Solano López y otros ensayos, pág. 89; O'Leary, "Apostolado Patriótico", cit., págs. 152-153.)
La publicación de estos artículos, dispersos en las páginas de diarios antiguos, contribuirá a conocer los inicios de la campaña revisionista que llevó adelante Juan E. O'Leary desde su juventud. Es posible que también sirva para revivirlas emociones que los lectores de los Recuerdos de gloria sintieron hace más de cien años, al rememorar, mediante las evocaciones de un joven de pluma vigorosa, las hazañas de los héroes de la Guerra Grande.
SEBASTIÁN SCAVONE YEGROS

2 DE MAYO DE 1866
LA PATRIA, ASUNCIÓN, 2 DE MAYO DE 1902.

Recordar el heroísmo de nuestros padres es obra de patriotismo, es deber de gratitud. Y es, además, el mejor medio de fortalecer el espíritu v de levantarlo en días de tan cruel abatimiento.
Hora es ya de que en aniversarios como éste dediquemos un pensamiento siquiera a la memoria de aquellos que hoy duermen casi olvidados de la patria historia, después de haber escrito en sangre la estupenda epopeya de aquella defensa sobrehumana en que nuestra nacionalidad cayó rota en mil pedazos.
Que la hoja diaria lleve en sus alas la palabra de gratitud de nuestra raza a esos gloriosos caídos que, después de hacer florecer en nuestra Historia el árbol del heroísmo, hoy fecundan con sus cenizas la tierra donde cayeron.
Y así entre tanto surja el historiador que ha de reunir en un solo haz la luz de tantos soles, habremos por lo menos demostrado al mundo que admiramos tanto valor, tanto martirio y que nos hacemos solidarios de la hermosa causa por la que se sacrificaron nuestros padres.
Que el diario -heraldo del porvenir- haga resonar su trompeta de oro sobre nuestro suelo -mausoleo de héroes- anunciando en cada fecha de gloria -todos los días- que la patria nueva se arrodilla ante la tumba de la patria vieja, para elevar al cielo el salmo eterno de la eterna justicia! Y que calle jeremías. Y que estalle el grito de Isaías.

*** .

36 años han pasado. Y se cuenta que en los días de tormenta, cuando las sombras toman cuerpo y el relámpago escribe sobre la nube su poema de luz, el estero se estremece y vuelve a reproducirse la colosal batalla.
A una voz misteriosa que brota de las gargantas del trueno, el polvo de la llanura desolada se reanima.
Y entonces surgen aquellas sombras entregadas a una lucha que no tiene fin. La batalla recomienza. Y mientras en el cielo el rayo escribe su poema de luz, en la tierra, junto al estero sangriento, se reproduce esa lucha grandiosa en que la sangre paraguaya corre a torrentes, escribiendo a su paso la epopeya de la libertad.

*** .

Seis horas duró la batalla. Seis horas de lucha sin tregua en que tres veces fue derrotado el enemigo.
A las doce del día cayó Díaz sobre la vanguardia enemiga. Y a las seis los paraguayos daban la última carga a la bayoneta, rechazando al invasor que ensoberbecido por su número intentaba cerrar el paso del Estero Bellaco a nuestras armas.
Aquella última carga a la bayoneta contra toda la masa del ejército aliado, mandada por Díaz, a la hora del crepúsculo vespertino, después de seis horas de lucha sin descanso, debió ser sublimemente grandiosa.
El enemigo ante el empuje de aquel puñado de héroes se declaró en vergonzosa derrota. Dejó sus armas, abandonó sus banderas, sus muertos y sus heridos y se entregó a la fuga.
La última parte de la batalla la dirigió Mitre. Suyas son las dos últimas derrotas: a la entrada de los pasos y al otro lado del Bellaco.
La primera parte la mandó Flores que luchó corno un bravo, cuerpo a cuerpo y estuvo a punto de caer prisionero.
El héroe de la jornada fue el entonces teniente coronel José E. Díaz.

*** .

Allí cayeron 2.300 paraguayos, pero después de vender muy cara su vida.
De aquel campo de batalla tres veces sangriento recogimos espléndidos trofeos.
En el primer asalto tornaron nuestros soldados 4 cañones sistema Lahitte, después utilísimos a nuestra causa. Y al final quedaron en nuestro poder una bandera brasilera ganada por el soldado raso Eusebio Ávalos, otra oriental ganada por el también soldado raso Andrés Yegros y gran número de armas y papeles.
Allí cayó el comandante Benítez. Y allí el cabo de 16 años José Dolores Molas comenzó aquella carrera de valor temerario que terminó con su asesinato en la cárcel pública en días nefandos, de triste recordación.
Allí el enemigo recién se dio cuenta del heroísmo de los esclavos del tirano!
Y allí sufrió el primer fracaso el que más tarde había de llevar al ejército aliado a Curupayty a ser fusilado sin gloria al pie de nuestras trincheras!!

*** .

Que esta hoja volante lleve mi palabra de gratitud a los que lucharon como paraguayos el 2 de Mayo de 1866 en aquella batalla titánica y tres veces sangrienta.
POMPEYO GONZÁLEZ – Mayo, 2 de 1902.



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