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miércoles, 5 de agosto de 2009

FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH

OBRA: PARAGUAY. IMAGEN ROMÁNTICA (1811-1853)
EL PARAGUAY EN LA OPINIÓN MUNDIAL
Selección, Traducción, Prefacio y Notas de
ARTURO NAGY y FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH
Editorial del Centenario S.R.L., Asunción-Paraguay 1969
Diseño de la cubierta de José L. Parodi
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Podrá obtener mayor información de FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH en:
http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=515
Consultas: info@portalguarani.com
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PREFACIO
** Con el presente volumen se inicia una serie de tomos formados por una selección de textos significativos acerca del Paraguay. Con ellos, los colectores abrigan el propósito de difundir, unitariamente, esos escritos que constituyen, sin duda, parte de la historia espiritual del país. Paralelamente a la configuración de la propia historia, los extranjeros que visitaron el Paraguay - o aquéllos que, sin llegar a él, se interesaron vivamente por sus cosas - han ido formando a su respecto sucesivas imágenes - ya plásticas, ya literarias -, que contribuyeron a la concreción, en los ambientes europeos y norte-americanos, de algunas opiniones más o menos claras, más o menos fluctuantes, sobre el Paraguay. Estas opiniones determinaron o, por lo menos, condicionaron en su tiempo las actitudes con respecto a este país, y fueron sedimentando un cierto conocimiento de maestras realidades, o, en ciertos momentos, una fantástica concepción de las mismas. En ambos aspectos, nos es hoy sumamente útil conocerlos, ya que nos ayudan a delinear mejor, enriqueciéndolas, nuestras propias imágenes autóctonas. Esas opiniones corresponden a nuestro patrimonio espiritual, pues, aun siendo muchas de ellas equivocadas, no dejan de ser relativas a nuestro pueblo, y útiles, por contraste, al conocimiento de nuestra historia. Otro servicio nos prestan, y es el de darnos la satisfactoria sensación de que no hemos pasado inadvertidos de los demás y de que nuestras peripecias humanas recibieron una atención ininterrumpida a partir del siglo XVIII. Desde entonces nuestro país fue objeto de una vasta literatura historiográfica y polémica, ya por ser escenario del gran experimento jesuítico, ya - luego de la independencia - por su insólita conducta de autoexclusión de las aventuras populares de Hispanoamérica.
** Esta conducta desconcertó verdaderamente a los curiosos e imaginativos europeos que vivían, por entonces, bajo el desbordante clima -espiritual del romanticismo. Las vagas noticias que recibían del extraño país sudamericano provocaban en ellos un acucioso interés por conocer de él tanto cuanto pudieran. Pero cuanto más insólito y misterioso fuese lo que de él alcanzaban a saber o a imaginar, tanto más los entusiasmaba sea en favor, sea en contra, del Paraguay, su gobernante y su pueblo. En realidad, lo que imantaba su interés era la extraña figura del Doctor Francia, cuya imagen desnaturalizaron hasta lo mítico-legendario convocando, para caracterizarlo plásticamente, a ciertos antiguos personajes de la literatura popular. De este modo llegaron a llamarlo con el nombre de «Preste Juan de las Indias» o el «Viejo de las Montañas», con lo que desplazaban sobre la informe imagen que del Dictador se hacían, una suerte de rompecabezas fantástico, cuyas piezas no encajaban todas con el diseño real. Similar definición metafórica adquirió por entonces nuestro país, al que, por su encerramiento despistador, llamaron «la China americana». Las estrafalarias lucubraciones que se hacían respecto del país y su gobernante son hoy sencillamente divertidas y curiosas. Como, por ejemplo, aquellas frenéticas conjeturas que se forjaron en relación a los designios políticos que tuviese el gobernante de «El buen Jesús del Paraguay», a quien adjudicaron propósitos de coalición con el Brasil u ocultos planes de reconquista de Sudamérica para el trono español. Este confuso y enloquecedor cuadro se vuelve más claro y comprensible a partir de la publicación del libro de los médicos suizos Rengger y Longchamp, en 1827, hasta que el Dictador encuentra, ya muerto, en el escocés Carlyle, no sólo un entusiasta panegirista de su personalidad, sino un agudo intérprete de su gestión política.
** Estos enfoques románticos - la mayoría de ellos fantasiosos y desbordantes - acompañarán todavía los primeros años del gobierno de Don Carlos Antonio López; acaso motivados por la actitud reservada y recelosa que mantiene hasta el reconocimiento por algunas potencias de la independencia del país.
** El presente libro abarca, precisamente, este período, es decir, el lapso limitado por los años de 1811 y 1853. Los textos que lo componen han sido extraídos de múltiples fuentes, tales como periódicos, informes diplomáticos, narraciones de viaje, ensayos, cartas, etc. La convicción de los colectores es que dichos textos contienen las informaciones más vivaces y significativas en función de la época en que se escribieron, lo mismo que las ilustraciones escogidas para el presente tomo. Estas son tan características como los textos y su acción en la formación de una imagen plástica de nuestro país debió ser singularmente efectiva y concreta.
** Los colectores se sienten obligados a confesar su gratitud al Superior Gobierno, por su patriótica colaboración para con el sello editorial que patrocina estos libros de homenaje al Centenario de la Epopeya Nacional. Sin la facilitación legal que tanto el Excelentísimo Señor Presidente de la República, General de Ejército Don Alfredo Stroessner, como el Excelentísimo Señor Ministro de Hacienda, General D. I. M. Don César Barrientos y sus asesores concedieron a la Editorial, ésta no pudiese haber contado hoy con los elementos técnicos con los que este libro se ha realizado gráficamente.
** Han contribuido eficazmente a la formación de algunas partes de este libro el Servicio de Intercambios Académicos del Gobierno Federal Alemán (DAAD) y el Instituto Iberoamericano de Berlín.
** Al mismo tiempo, los colectores reconocen los derechos de «copyright» de la Corona Británica sobre los textos aquí traducidos y correspondientes a la historia diplomática de la Gran Bretaña. Igualmente se sienten sumamente agradecidos a la Biblioteca Nacional, de París, por la reproducción de algunos grabados de su fondo. Por último, tampoco hubiera sido posible la formación de este volumen sin la colaboración de la Señora Pauline F. Hopper y la Señorita Mary Frisco, del Departamento de Estado, de Washington, y de la Embajada Norteamericana, en Asunción, respectivamente, quienes facilitaron la obtención del texto del Cónsul Graham; por igual motivo, se agradece al personal del Archivo Nacional, de Washington. No menor ayuda han dado los Señores, Dr. Maxíme Haubert, en París; Peter Stocks, del Museo Británico, y Michael Roper y Lionel Bell, del Public Record Office, de Londres.
** Se sienten asimismo profundamente reconocidos al Dr. Edgar L. Ynsfrán, por haber puesto a disposición su rica biblioteca; al historiador Don Benigno Riquelme García, por el esclarecimiento de algunos términos y al Dr. Efraím Cardozo por haber permitido fotografiar dos de los grabados que aparecen en esta edición.

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