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sábado, 12 de diciembre de 2009

EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN - FRANCIA, UN HOMBRE INTERMINABLE

FRANCIA, UN HOMBRE
INTERMINABLE
Primera Parte:
Cuadro dramático en 6 planos.
Segunda Parte:
Presencia Histórica del doctor Francia
Autor:
EFRAÍN ENRÍQUEZ GAMÓN
Editorial El Lector,
Tapa:
Mario Casartelli,
Asunción-Paraguay 1994


INDICE GENERAL
PRIMERA PARTE
1. Portada
2. Personajes del drama
3. Cuadros dramáticos
SEGUNDA PARTE
A. Presencia Histórica del doctor Francia
1. Introducción
2. Su vida y su obra
2.1. Breve biografía de José Gaspar Rodríguez de Francia
2.2. Su participación en la Independencia del Paraguay y algunos trazos esquemáticos de su Gobierno hasta 1840
2.3. Algunas características de la época en que le cupo actuar
3. Las bases ideológicas de su pensamiento político
3.1. Caracteres ideológicos del pensamiento del doctor Francia
3.2. Elementos de juicios históricos
3.3. El sistema económico-social
B. Acotación final
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"La Revolución, como Saturno, devora a sus hijos, se suele repetir.
Así ocurrió en el Paraguay, como en toda América. Moreno, Artigas, O'Higgins, San Martín, Bolívar, fueron devorados por los acontecimientos.
Esa tremenda ley de las revoluciones reconoce una excepción en el Dictador paraguayo.
El doctor Francia no sólo fue un revolucionario, sino también un estadista.
Para subsistir no dispuso de otra arma que su inteligencia.
Porque él no corrompía ni seducía; no alentaba los vicios populares,
no era militar, carecía de fortuna, no era orador.
La base de su prepotencia fue la virtud.
Este déspota resultó invulnerable,
entre otras cosas, por la pureza de su vida".
JUSTO PASTOR BENÍTEZ,
en La Vida Solitaria del doctor José Gaspar de Francia,
Dictador del Paraguay.
Carlos Schauman, Editor. Edit. Gráfica COMUNEROS, 1984, pág. 130.
.
1. INTRODUCCION
-I-
** Más allá del tratamiento que coleccionistas de caracteres que se toman como tipos de rarezas humanas, como sucede en la "galería" de Héroes, de Carlyle; de establecer parangones más o menos apresurados en el afán de hallar figuras adecuadas para el estudio psiquiátrico; o del hombre ficción-leyenda de Roa Bastos, poco es todavía lo que hasta hoy se ha perfilado, en extensión y profundidad, acerca de las ideas políticas matrices de un hombre y de un gobernante que llenó casi medio siglo con su acción directa la vida política paraguaya. Y que, en lo que va de siglo y medio, sigue proyectando todavía luces y sombras con su imperturbable presencia histórica.
** La mayoría de los que en una u otra forma han mentado a Francia, aparentemente se encierran dentro de los lindes en donde ciertamente emerge la figura de un extraordinario y singular personaje. Pero no han ahondado al hombre revolucionario, al administrador político o al estadista que, por cuarenta años, fue el más influyente protagonista de la política paraguaya cimentada como andamiaje de la independencia de un Estado nuevo. En gran parte, ello se debe a la forma superficial o interesada como se ha ensayado escribir la "verdad histórica" en nuestro país sobre cualquier acontecimiento importante. Esto se nota con gran claridad cuando se comparan especialmente la historia paraguaya anterior a la guerra de la Triple Alianza, 1870, y la que después de esa hecatombe escribieron los vencedores o inventaron sus testaferros.
** Con gran agudeza, el escritor José Antonio Vázquez anota al respecto:
"...Las diatribas y las injurias propaladas desde Buenos Aires durante sesenta años, y que tanto irritaron a tres generaciones de paraguayos, entra ron a paso de parada en las calles de Asunción para ser oficializadas como verdades históricas por las bayonetas de la Alianza.
De esta manera, la versión del Doctor Francia no corresponde al hombre real, al doctor Francia q' los paraguayos vieron, oyeron y trataron. Y lo que ha quedado del dictador no es en puridad, sino la figura convencional creada por los intereses del enemigo..." (1).
** Por lo demás, siendo como es el hombre -sujeto y objeto de la historia-, se debe convenir que tanto en las ideas como en los hechos históricos concretos, el principal instrumento, el elemento activo fundamental, es el hombre mismo, como la suprema realidad, puesto que fuera de él sólo hay abstracción imaginaria o imaginativa. Las ideas, en gran medida, son valores históricos por la sencilla razón de que son productos de la mente humana. Pero también es cierto que ellas sólo tienen significado e importancia cuando asumen una objetivación de las obras humanas concretas, que son las que deciden finalmente el destino de un pueblo, como en el tema que estamos tratando.
** Tal el papel de José Gaspar Rodríguez de Francia en la construcción de una república independiente, con determinación de soberanía política e independencia económica.
** A veces, la dimensión del hombre, en una relación de ideas-obras, se debería medir más que por el volumen y trascendencia de lo que hace, por las condiciones y oportunidades en que actúa; sin olvidar los medios, los objetivos y la finalidad. La misión de Francia, en este sentido, fue la definición, en una lucha denodada, de un destino histórico de un pueblo, sustentado y protagonizado por una comunidad nacional naciente, decidida y visionaria, y que supo trazar su propio camino a base de coraje, de arte y de un espíritu inclaudicable. Francia, dentro de este orden, alcanzó a administrar un medio: el poder; y tuvo una pasión: el Paraguay independiente.
-II-
** Como todo ser humano, imperfecto en sí mismo, habrá imperfecciones visibles en lo que hizo; y, sobre todo, si el juzgamiento se hace en la línea de una perspectiva histórica comparativa.
** Y en este orden, tal vez podría discutirse la filosofía de su esquema político de gobierno, así como el mecanismo jurídico y administrativo que para ese efecto empleó. No obstante, si hacemos composición de lugar y tiempo, evaluando disponibilidades de recursos, es posible que todo o gran parte de su obra sea calificada de magistral y oportuna, salvando los consabidos intereses y obstáculos que actuaron en su contra.
** Empero, lo que nadie podrá escamotear a este paraguayo excepcional es su capacidad para organizar un Estado con un sistema de autoabastecimiento económico y el sello de un señorío político que cualquier ambicioso economista lo querría inscribir hoy día como un modelo económico-político singular.
** De las innumerables cartas, proclamas e instrucciones oficiosas que se conservan de sus treinta años de gobierno, se colige que Francia no sólo fue el artífice pensante y constructor político de nuestra independencia. En su decisión y determinación de gobernante, sobresale el Estadista y el sabio que dotó, mediante un planificado y orgánico mecanismo de gobierno, todo un sistema de servicios esenciales, tanto productivos como de defensa nacional, y que hizo posible, con su tenaz aplicación, la supervivencia y fortalecimiento de la República. A este respecto, Vázquez asienta:
"...Todo lo sabía o lo acertaba procediendo con el raciocinio y el tino del mejor maestro de cada oficio. Sus instrucciones, recomendaciones y conclusiones permanecen grabadas en su correspondencia y servirán en los siglos venideros para justificar el dictamen universal del hombre que mereció de sus contemporáneos..." (2)
** El mérito mayor de Francia, entre tantos, está en haber construido un Estado-Nación configurado con todos los elementos indispensables, contra los vientos y las mareas de los intereses creados, a saber: a) un territorio con soberanía e independencia; b) una comunidad humana homogénea por sus convicciones y por sus ideales; c) un idioma, como medio instrumental para la comunicación y el relacionamiento; y d) normas claras de gobierno como sistema de organización política.
** Es cierto que, formalmente, hasta su muerte no logró el reconocimiento oficial por los demás países de la independencia política del Paraguay como República soberana. Pero todos ellos, en esta parte de América, eran estados jóvenes en proceso de gestación. Por otra parte, esa situación se debió especialmente a la perfidia de los intereses mercantilistas de Buenos Aires y el celo reprimido de otros sistemas entonces imperantes. El régimen de Francia era un mal ejemplo para la anarquía y los sistemas antirrepublicanos que instauraron en su tiempo la hegemonía de las oligarquías nacientes y espúreas.
** Su gestión durante los años de Gobierno, la fundamental, fue consolidar y dar personalidad propia a un Estado-Nación naciente cuya estructura conservaba, o seguía conservando, sin embargo, los valores y los lastres del armazón político-administrativo que cimentó en estos lares la corona de España. En el orden racial, como expresión de los recursos humanos, refiriéndonos a los habitantes, contaba el Estadista con el concurso y la participación activa de una comunidad cuyo perfil sociológico respondía a la razón de un pueblo joven, viril, entusiasta, con un profundo amor a la tierra y una convicción de hondas raíces por la independencia y la soberanía de la Patria.
-III-
** Hasta hoy queda como un reto, para economistas y sociólogos, investigar y analizar con objetividad científica esa línea de continuidad y fortalecimiento de los valores nacionales que se enraizaron durante el gobierno francista, y que tan altos relieves alcanzaron en los gobiernos posteriores cuya culminación y cancelación llegó, infelizmente, en 1870, cuando las fuerzas coaligadas, extranjeras y beligerantes, asesinaron a Francisco Solano López en Cerro Corá.
** Bastó medio siglo, de 1814 a 1864, para que el Paraguay se perfilara como una nación homogénea, pletórica, culta, progresista. En ese período de tiempo se logró formar un tipo de hombre paraguayo que no conocía la simulación y la doblez para poder supervivir y proyectar toda su potencialidad creadora. No había analfabetos, ni desempleados, u ociosos consuetudinarios. Y los distintivos máximos, como orgullosa prez ciudadana, eran el amor y la dedicación al trabajo, basamentados en un credo sagrado por la Patria.
** Ni don Carlos ni el Mariscal hubiesen podido haber gobernado a un pueblo díscolo y fementido. Y es porque el paraguayo de entonces, el pueblo que modeló el Gobierno de Francia, no era ni díscolo ni fementido. Era un pueblo de patriotas convencidos, de gente solidaria y compacta en sus ideas y en sus decisiones fundamentales.
** No hay dudas. La independencia del Paraguay tuvo en Francia como a su gestor e intérprete y la nación a su máximo creador político. Francia no era un ser omnipotente ni un tirano, según la analogía histórica que de esa clase de gobernantes nos informa la historia de todos los tiempos. Tenía exacta noción de la naturaleza del pueblo paraguayo, según las reflexiones de G. P. Robertson. Si fue duro e impasible era por la necesidad de interpretar con certeza las aspiraciones populares -amenazadas y lesionadas constantemente por intereses bastardos-; así como el destino de la Nación, todavía en la infancia en su tiempo. Y a esa tarea ciclópea para su época y las circunstancias que le tocaron vivir y afrontar, dedicó toda su vida y la potencia invencible de su férrea voluntad creadora.
** Fue, por todas estas razones, quizá el más completo y grande estadista que tuvo la República del Paraguay desde sus orígenes hasta nuestros días.
(1) José Antonio Vázquez, FRANCIA. VISTO Y OÍDO POR SUS CONTEMPORÁNEOS, edic. 1962, pág. 3.
(2) J. A. Vázquez, Ibídem, pág. 26.

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