Recomendados

viernes, 29 de octubre de 2010

LUIS VERÓN - PEQUEÑA ENCICLOPEDIA DE HISTORIAS MINÚSCULAS DEL PARAGUAY - TOMO I / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL “AUGUSTO ROA BASTOS”



“PEQUEÑA ENCICLOPEDIA DE
HISTORIAS MINÚSCULAS DEL PARAGUAY”
TOMO I
Prólogo de: JESÚS RUIZ NESTOSA
Ilustraciones de: Carlos Sosa "CALO"
y Archivo “Surucu’a”
RP ediciones,
Asunción-Paraguay 1993



Este libro lo podrá leer íntegramente en su versión digital,
en la BIBLIOTECA VIRTUAL “AUGUSTO ROA BASTOS”
del CENTRO CULTURAL DE LA REPÚBLICA “EL CABILDO”
Enlace para ingresar al libro




PRÓLOGO - AMOJONANDO LA MEMORIA
Los paraguayos sólo estamos para las cosas grandes: queremos resolver la guerra del Golfo Pérsico, la invasión de Panamá o dilucidar cuáles fueron los verdaderos alcances de los negociados del Banco Ambrosiano. Las cosas pequeñas, como ser de qué manera fue creciendo la ciudad en la que vivimos, cómo se fue transformando, de qué manera fue adquiriendo sus características distintivas -- y cómo las fue perdiendo-- esto no logra atraer nuestra atención y mucho menos despertar nuestro interés.
Sin embargo cada vez que la piqueta se ensaña con algún antiguo edificio se escuchan los amargos lamentos venidos de numerosos grupos que parecen estar preocupados por la integridad de nuestra ciudad y lo necesario que es que ella mantenga ciertos rasgos distintivos de su personalidad. Esto, por los mismos motivos que el ser humano necesita mantener su personalidad con todas sus virtudes y todas sus contradicciones.
¿Pero cómo podemos defender aquello que no conocemos? Con paciencia y, meticulosidad envidiables, Luis Verón se ha dedicado durante años a una de esas tareas “pequeñas” a las que miramos
con un gesto despectivo pero que tanto añoramos en los momentos de necesidad.
En estos tres años no ha hecho otra cosa que ir trazando un inventario de nuestra ciudad, fue rescatando nombres, fechas, datos estadísticos. En pocas palabras, fue amojonando la historia de esta ciudad, no la historia militar, no la de los golpes y contragolpes de estado, no las conspiraciones ni las asonadas. Por el contrario amojonó nuestra memoria con los datos simples, pequeños, cotidianos, quizá elementales, pero que hacen referencia a los hechos que lograron que esta ciudad adquiera una dimensión humana y se volviera habitable.
Dicen que somos un pueblo muy apegado a la historia. Yo diría que al chisme ya que con harta frecuencia nos movemos en base al “dicen que... “, pero nunca con el dato preciso y documentado, tan fácil de encontrar siempre y cuando, rompiendo la modorra de la siesta tropical, aceptamos acercarnos a algún archivo, a alguna colección de diarios, o de revistas y busquemos allí la respuesta. Es lo que ha hecho Verón. A partir de este libro habrán de caer muchas leyendas, se disiparán falsas creencias y aparecerán nuevas historias, pero con una base de certeza y bastante proximidad.
Contrariamente a lo que ocurre en los inventarios y en los trabajos de catalogación, Verón, personalmente, posee un sentido muy particular del humor, que lo vuelca, a su manera, en este trabajo, introduciendo ese elemento tan necesario y difícil de definir: ¿vitalidad, suspenso, amenidad, ritmo, o simplemente apasionamiento por lo que está haciendo?
Antes de cerrar esta breve presentación quiero emitir un juicio extra literario. Ojalá que este mapa histórico de nuestra ciudad termine cumpliendo una función real y concreta ayudando a rescatar, a través del conocimiento, lo que necesitamos que sobreviva para que nuestra personalidad no termine diluyéndose en ese concepto espantoso y equivocado de “modernidad” por el cual hemos tenido que pagar, hasta el momento, un precio demasiado alto.
JESÚS RUIZ NESTOSA - As. diciembre 93



NOTAS DEL AUTOR
Estas “historias minúsculas”, comenzaron a aparecer en la Revista Dominical del diario ABC Color, en octubre de 1990, en una página semanal llamada “ENTÉRESE”. Su publicación fue casi fortuita, pues en ese entonces realizaba otras funciones en la revista y fue por iniciativa de la señora Marilín Parini que me propuse a buscar y meter las narices en libros, periódicos antiguos, documentos y cuanta publicación pudiera servir en mi trabajo.
Hoy, estas historias mínimas se presentan al lector en formato de libro bajo el título de “PEQUEÑA ENCICLOPEDIA DE HISTORIAS MINÚSCULAS DEL PARAGUAY”. El nombre está concebido a propósito, pues el libro no aspira a ser una gran obra, sino apenas un modesto aporte a la ciudadanía, a través del cual se pretende recuperar para la memoria colectiva anécdotas curiosas y hechos casi desconocidos, mal conocidos u olvidados de nuestra historia, cosas que están allí nomás, a la vuelta de la esquina, a los pies de un monumento, en un somnoliento camino pueblerino o en algún olvidado balcón lleno de recuerdos.
Las “historias minúsculas” que componen este primer volumen fueron publicadas entre octubre de 1990 octubre de 1992 y están ilustradas con dibujos realizados por el joven y consumado artista Carlos Sosa (Caló) y material gráfico del “Archivo Surucu’á”.
** Agradezco a las personas e instituciones que colaboraron en la recolección de los materiales de información y en la posterior edición del libro, en especial a Susi y Blanca Diarte, que dedicaron esfuerzo y tiempo en la compaginación; al autor del prólogo, Jesús Ruiz Nestosa y al autor del comentario de contratapa Jorge Aguadé.
LUIS VERÓN



LUGARES

ARECAYA
A unos veinte kilómetros de Asunción, entre las localidades de Mariano Roque Alonso y Limpio, se encuentra un lugar llamado ‘Arecayá”. El origen de este nombre se remonta a tiempos de la Colonia, cuando fueron ubicados en la zona los indios de la parcialidad de ese nombre.
Los “arecayá” fueron indígenas pertenecientes a la familia lingüística guaraní, que vivían en la zona del río Jejui y se distinguían por su carácter indómito y belicoso. Desde que los conquistadores llegaron a la región, estos indígenas representaron un verdadero problema para los asentamientos coloniales, a tal punto que la fundación de “Villa Concepción del Arecaya” tuvo que ser abandonada por el constante asedio de los aborígenes.
Vencidos por los españoles, fueron reducidos y se les obligó a establecerse en las cercanías de Limpio”, donde, con el correr de los años fueron absorbidos por la población local.


EL MERCADO GUAZU
En la esquina de las calles Palma y Nuestra Señora de la Asunción funcionó -hasta la primera década del siglo- el célebre “Mercado Guazú”, un complejo edilicio cuya fachada principal, sobre la calle Palma, tenía una amplia y larga recoba.
Este edificio fue demolido durante la administración municipal del que después fue presidente de la República, don Eduardo Schaerer (este señor fue un “demoledor consuetudinario”, pues también tiró abajo la casona que fue sede del gobierno colonial depuesto en 1811). Desde entonces, el mercado se instaló provisoriamente en la plaza donde se está construyendo el estacionamiento subterráneo.
El “provisoriato” duró más de tres décadas, hasta que el mercado fue cambiado de lugar. Asunción contó con su primer mercado público hacia 1786, anteriormente la provisión de carnes se hacía a través de las “carneadas” realizadas por las familias capitalinas.


DE TAL BARCO, TAL NOMBRE
Los nombres de los barrios asuncenos, generalmente derivan de los apellidos de las personas que antiguamente fueron propietarios de los lugares donde están ubicados. Muchos de los barrios capitalinos antaño fueron quintas de fin de semana o chacras, como por ejemplo el que actualmente es el populoso barrio “San Pablo” (ex “Stroessner”) que era conocido como “Bejarano Cué”, o el caso de “Villa Morra”, ex propiedad del Dr. Francisco Morra, incluso algunos se convirtieron en ciudades, como es el caso de “Zavala-cué” (Fernando de la Mora).
El nombre del barrio “Sajonia”, no entra en esa generalidad. Tampoco se debe a que alguna familia de origen sajón haya habitado el lugar, sino al hecho -bastante curioso- que durante la “revolución de 1904, las fuerzas rebeldes artillaran el buque mercante “Sajonia” y zarparan de Buenos Aires con destino a Asunción.
Según viejos relatos, el gobierno envió al encuentro del “Sajonia” al “Villa Rica” - también convenientemente artillado- que atacó sin éxito al buque rebelde y terminó encallado en costas argentinas. La tripulación del “Sajonia” se apropió del “Villa Rica” y los dos barcos vinieron nimbo a Asunción.
Desde ese momento nació la fama del “Sajonia” y su sola mención provocaba temor entre la población que comenzó a llamarle “Vapor
Pombero”.
A mediados de agosto de 1904, el “Sajonia” forzó el paso artillado de Ita Pytá Punta y creó zozobra en la capital. Su presencia en los bajos del cementerio del “Mangrullo” (actual Parque Carlos A. López), originó el nombre del populoso barrio.




VERSIÓN PDF - GENTILEZA: BIBLIOTECA "AUGUSTO ROA BASTOS" DEL CENTRO CULTURAL DE LA REPÚBLICA "EL CABILDO"

Pequena Enciclopedia de Historias Minusculas Del Paraguay, De LUIS VERON

jueves, 28 de octubre de 2010

LILIANA M. BREZZO - ¡LA GRAN POLÉMICA CONTINÚA! DISCURSOS Y REPERCUSIONES DE LA DISPUTA ENTRE CECILIO BÁEZ Y JUAN O'LEARY SOBRE LA GUERRA DEL PARAGUAY / Referencia electrónica : http://nuevomundo.revues.org



¡LA GRAN POLÉMICA CONTINÚA!
DISCURSOS Y REPERCUSIONES DE LA DISPUTA
ENTRE CECILIO BÁEZ Y JUAN O'LEARY
SOBRE LA GUERRA DEL PARAGUAY
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
 


En Paraguay, 1902 fue un año crucial desde la perspectiva historiográfica al saltar a la palestra la primera polémica sobre la guerra contra la Triple Alianza. Entre el 16 de octubre de aquel año y el 14 de febrero de 1903 el joven periodista Juan O’Leary, de poco más de veinte años y el prestigioso abogado Cecilio Báez mantendrán desde las páginas de los diarios La Patria  y El Cívico una controversia historiográfica inigualada. Este artículo da cuenta del contexto, de las epistemologías y de los argumentos que sustentaran uno y otro polemista; a continuación se examinan las consecuencias de la disputa en relación a la construcción de la memoria histórica paraguaya y de la actual práctica de la historia en ese país.

From a historiographical perspective, 1902 was for Paraguay a crucial year as it was then that the first controversy about the war against the Triple Alliance took place. The young journalist Juan O’Leary, just over 20 years old, and the renowned lawyer Cecilio Báez, would keep an unparalleled historiographical controversy published in two newspapers La Patria and El Cívico from October 16th to February 14th of the said year. This article exposes the context, the epistemologies and the explanations sustained by both polemicists. Next, the consequences of the dispute are examined in relation to the construction of the Paraguayan historical memory, and the current historical practice in that country.
TABLA DE CONTENIDOS


INTRODUCCIÓN

1.- Es inocultable que en Paraguay el historiador ha jugado a lo largo de la centuria pasada y hasta hoy, un papel que en muchas ocasiones se extiende más allá del puramente “profesional”, adentrándose en otras esferas de la vida, como son la política y la mediática. En ese sentido 1902 fue un año crucial, al saltar a la palestra una polémica –la primera sobre la guerra contra la Triple Alianza- que ilustra la pasión con que se ha vivido tradicionalmente la historia en el país. Entre el 16 de octubre de aquel año y el 14 de febrero de 1903 el joven periodista Juan O’Leary, de poco más de veinte años y el prestigioso abogado Cecilio Báez mantendrán desde las páginas de los diarios La Patria y El Cívico una controversia historiográfica inigualada, cuyas consecuencias han sido tan rotundas que llegan hasta el presente, aunque esto último no sea necesariamente motivo de entusiasmo.
2.- Si los argumentos que Báez sostuviera en el transcurso de la disputa fueron inmediatamente compilados en el tomo titulado La tiranía en el Paraguay (1903), no ocurrió lo mismo con los 37 artículos que produjera su joven contrincante. Esta exposición pretende recoger, en forma resumida, los resultados del relevamiento de los textos de Juan O’Leary diseminados en el diario La Patria, de su posterior estudio y del cotejo con los de Báez, con el propósito de analizar los contenidos de ese intercambio y ofrecer una relación sobre las actuales repercusiones en la memoria colectiva y en la práctica historiográfica en el Paraguay.


EL ESTALLIDO

3.- La controversia no comenzó, como suele ocurrir en estos casos, por una cuestión intelectual o por distintos modos de concebir el pasado sino en relación con el clima político, social y económico que soportaba la sociedad paraguaya a comienzos del siglo veinte. Cecilio Báez y Juan O’Leary no polemizan en un restringido ámbito académico, sino que ventilan sus diferencias historiográficas a través de la prensa, en medio de la crisis del modelo socioeconómico impuesto en la posguerra y de la agonía del régimen colorado.  El Estado paraguayo aparecía, al comenzar el siglo XX, débil, con agudos problemas de corrupción y había agotado sus mecanismos de generación de ingresos, fuera de la imposición al comercio exterior. Los recursos de la venta de tierra realizada a mediados de la década del 80, se habían gastado o dilapidado. Como es conocido, casi dieciséis millones de hectáreas de tierras públicas  se vendieron en Paraguay a compradores en su mayoría extranjeros –argentinos y brasileños- entre 1885 y 1888. Los únicos ausentes fueron los obreros y los agricultores paraguayos, que con sus familias integraban casi el noventa por ciento de la población. Por otra parte, los ingresos del exterior eran imposibles, puesto que ni siquiera podía el gobierno cumplir sistemáticamente con el servicio de la deuda británica. Todo esto explica que para el año 1902  la distribución del ingreso que la actividad económica del país generaba era extremadamente desigual. La concentración desproporcionada de sus beneficios en un reducido número de comerciantes y exportadores y la marginación de la mayoría de la población a niveles de precaria subsistencia eran características salientes del comportamiento de la economía.
4.- Es en este contexto en el que debe situarse el artículo titulado Optimismo y Pobreza. Las ganancias de los bancos. Males y Remedios, que Cecilio Báez publicó en el diario El País el 16 de octubre de 1902 y que desencadenaría la agria disputa con Juan O’Leary.
5.- Pero si bien las condiciones socioeconómicas sirvieron de detonante, parece conveniente remarcar, a su vez, que Báez y O’Leary discutirán teniendo como telón de fondo un interesante clima cultural caracterizado por la eclosión de la primera élite de intelectuales paraguayos que se dedicarán a la Historia –que pasa a convertirse en disciplina erudita aunque no científica- en el marco de un sistema de relaciones personales y de la creación de un espacio institucional que fomentará la investigación del pasado.
6.- En la penuria posbélica se irá conformando un grupo de jóvenes, primero en el Colegio Nacional de Asunción, a partir de 1877 y luego en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, fundada en 1889, que iría asumiendo un rol decisivo en la cultura paraguaya. Nacidos en su mayoría en la primera década siguiente al cataclismo bélico, entre los principales exponentes de la que sería llamada la Generación del 900, estaban Blas Garay (1873-1899), Juan O’Leary (1879-1969), Manuel Domínguez (1868-1935), Fulgencio Moreno (1872-1933), Arsenio López Decoud (1867-1945), Ignacio Pane (1879-1920), Eligio Ayala (1879-1930) y Manuel Gondra (1871-1927).
7.- Pues bien, los últimos años del siglo XIX encuentran al joven O’Leary en su trayecto intelectual iniciático. En 1898 figuraba ya entre los socios del Instituto Paraguayo, primer espacio de sociabilidad intelectual de la posguerra; poco después, cuando la institución organizó una peregrinación en homenaje al general José E. Díaz y una campaña para auxiliar a los veteranos de la guerra, el joven periodista estuvo entre los participantes más activos. (Revista del Instituto Paraguayo en el número 4 del año 1901) Paralelamente, comenzó a trabajar, junto a Enrique Solano López en la redacción de La Patria. O’Leary había nacido en Asunción el 13 de junio de 1879 y era hijo del argentino Juan O’Leary y de Dolores Urdapilleta, paraguaya. Hizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional y,  aunque se matriculó en la Facultad de Derecho, no culminó la carrera. Con poco más de veinte años,  pasó a dedicarse a la enseñanza de la Historia  en el Colegio Nacional  y a las actividades periodísticas en el diario La Prensa y luego en La Patria. En este último, a partir del 2 de mayo de 1902, principió la publicación de una serie de 26 textos sobre la guerra con la Triple Alianza bajo el título general de Recuerdos de Gloria (Se publicaron en La Patria entre el 2 de mayo de 1902 y el 7 de febrero de 1903. Su contenido se concentraba en los hechos de armas y batallas libradas durante la guerra con la Triple Alianza. Puede leerse su reciente compilación: Juan O´Leary, Recuerdos de Gloria, Asunción, Servilibro, 2008.)
Considerados sus primeros escritos de índole histórica, tenían el propósito, en sus palabras, “de exaltar el heroísmo del pueblo vencido en una lucha desigual” y “exponer a las nuevas generaciones las hazañas de los héroes de la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza”.
8.- Justamente cuando se divulgaban las primeras entregas de Recuerdos de Gloria, Cecilio Báez regresaba a Paraguay luego de su participación como delegado en la Segunda Conferencia Internacional Americana celebrada en México. Casi con cuarenta años, a diferencia del joven redactor, Báez era, en 1902, uno de los referentes intelectuales más destacados. Perteneciente a una antigua familia del país, había nacido el 1 de febrero de 1862 y cursado sus estudios secundarios en el Colegio Nacional.  El 15 de julio de 1893, con 31 años de edad, obtuvo el doctorado en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Asunción. Para el año 1902 había ya publicado una serie importante de monografías desde el campo jurídico sobre cuestiones como La libertad civil, La ciudadanía y el pacto social, Derecho de familia. Había ejercido, asimismo, altas funciones públicas en el Parlamento como diputado, en 1896 y senador, en 1901.
9.- Pues bien, hasta ese año, Báez había contado con el reconocimiento y la admiración del jovencísimo Juan O’Leary, quien además coincidía en su adhesión al mismo partido político.
10.- Como apuntáramos, el 21 de mayo de 1902 Báez arribó desde México al puerto de Asunción; una delegación nutrida de representantes del gobierno y de instituciones culturales esperó su llegada y fue el joven periodista Juan O’Leary quien pronunció el discurso de bienvenida en nombre de los allí reunidos. De inmediato, el prestigiado diplomático se reincorporó a su actividad periodística en las columnas de El Cívico en las que divulgaría en los meses siguientes una serie de artículos sobre temas económicos; y, como ya adelantase, sería uno de ellos el que desencadenaría la agria disputa con O’Leary.
11.- En efecto, a raíz de la difusión en la prensa del balance anual del Banco Territorial y de los consiguientes elogios por parte de algunas hojas periodísticas por las “significativas ganancias obtenidas”, el 16 de octubre Báez publica en el diario El País el artículo ya mencionado Optimismo y Pobreza. Las ganancias de los bancos. Males y Remedios. “Escribo, comenzaba diciendo Báez, bajo la penosa impresión que me produce la pobreza extrema del país”. Luego, en el desarrollo del artículo, se dedicaba a señalar la “desinformación” y la desigual mirada que ofrecían los diarios, en cuyas páginas “parecen querer reflejar que el Paraguay es el mejor de los mundos, porque todos prosperan y todo marcha bien” y, paralelamente, no cesan de denunciar “la carencia de alimentos o dan cuenta de agricultores que emigran por la miseria, la falta de justicia y de garantías”. Tal situación, sostenía, era compartida por los bancos, cuyas ganancias eran más ficticias que reales; de hecho la mayor parte de su capital estaba constituido por inmuebles o tierras, con lo cual operaban con un capital en numerario muy pequeño. Así, concluía:
12.- En medio de un pueblo pobre, nadie puede prosperar en realidad. Por eso, al contemplar la pobreza del país, yo digo que todas las ganancias que se ostentan, son aparentes, máxime si se tiene en cuenta que entre nosotros no circula más que papel moneda, bastante despreciado.
13.- Frente a éste estado social se proponía, a partir de esa entrega periodística, decir la verdad, “único medio para reconocer los defectos y vicios colectivos y luego corregirlos”. Y la verdad consistía, sobre todo, en denunciar las causas de esa postración:
14.- Necesitamos la verdad en el gobierno, la verdad en la justicia distributiva, la verdad en el sufragio, la verdad en la apreciación de las cosas, la verdad en la instrucción, la verdad en todo. El Paraguay es un pueblo cretinizado por secular despotismo y desmoralizado por treinta años de mal gobierno. Cinco años de titánica lucha pudieron retemplar sus adormecidas fibras por el opio del despotismo. Por eso el pueblo paraguayo desplegó cualidades cívicas en los comicios, a raíz de la conclusión de la guerra; pero la disolución de las cámaras vino de nuevo a matar el naciente espíritu público y he aquí que el pueblo sigue siendo semejante a un cretino, a un ser sin voluntad ni discernimiento.
15.- Como se lee, no es sólo el pasado, sino también la situación presente la que lleva a Báez a estas tremendas expresiones, es decir, el pueblo “cretinizado” es el resultado del despotismo francista y de los López,  pero también de treinta años de gobierno colorado.
16.- Al día siguiente, el diario La Patria, en un artículo sin firma titulado Habla el doctor Báez. El cretinismo paraguayo, criticó esas opiniones procurando mostrar, con datos y cifras, que la ganancia del Banco Territorial no era ficticia para dedicarse luego, mediante un acopio de pruebas, a demostrar la contradicción del actual discurso de Báez con los contenidos de artículos escritos en los pasados meses en los que se mostraba complaciente con las instituciones bancarias. Por supuesto, como era de esperar, las expresiones sobre el cretinismo paraguayo ocuparon el núcleo principal de la contestación, sobre las cuales, el autor se pronunció terminantemente:
17.- Nos da vergüenza el reproducir estas palabras escritas por un ciudadano a quien, no hace mucho, hemos recibido con vítores, a quien hemos saludado como el representante legítimo de la juventud paraguaya. Pero éste título ya no le pertenece porque no puede una ilustración eximia, un personaje de la importancia del Dr. Báez, ser representante de cretinos, de seres sin voluntad ni discernimiento. Nosotros, que somos paraguayos, nosotros que para paraguayos escribimos, protestamos en nombre de todos nuestros conciudadanos indignados por las palabras del doctor Báez, a quien no concedemos derecho ninguno de llamarnos cretinos y cretinizados.
18.- Así, en el contexto intelectual brevemente descrito y con estos antecedentes inmediatos, estalló la polémica.


LOS ARGUMENTOS

19.- En respuesta a los cuestionamientos de La Patria, el 18 de octubre aparece en El Cívico el primero de los artículos de Báez de la serie sobre “La Educación” con el que inicia los escritos compilados luego en La Tiranía en el Paraguay en los que irá desarrollando un discurso histórico sobre el carácter y los resultados de la tiranía paraguaya con el terminante propósito de “advertir a la juventud y al pueblo sobre los peligros del patrioterismo y la mistificación/​adoración del pasado”.
20.- Respecto a  la guerra con la Triple Alianza, Báez la explicará como un efecto del propio sistema tiránico, que tuvo su origen en la época colonial y se consolidara durante los gobiernos de Francia y de los dos López:
La guerra se hizo de exterminio para el Paraguay, no solamente por obra de los aliados, sino también por obra del mismo López. Los déspotas siempre quieren aparecer como intérpretes de la voluntad nacional o sirviendo los intereses de la Nación. Cualquier hombre de sentido común comprenderá que López ni debió intervenir en el conflicto uruguayo-brasilero ni mucho menos provocar la guerra. Tal fue el desenlace de la tiranía paraguaya. Fue el sacrificio de todo un pueblo. El país quedó arruinado y desmembrado. Toca a la nueva generación reparar lo perdido, por la educación, por el trabajo, por la práctica de la libertad, por el concurso del elemento extranjero, pero principalmente por la educación, para que al rebaño humano lo reemplace un pueblo consciente de sus derechos, que haga imposible la vuelta de las omnímodas y embrutecedoras dictaduras.
21.- Por su parte, O’Leary lo enfrentará con un discurso completamente opuesto desde las columnas de La Patria, centrado en un pasado heroico y glorioso, en el que la sociedad paraguaya vivía feliz y próspera hasta que una serie de causas exógenas la condenaron a su actual postración.  Dedicará a cada episodio del acontecimiento bélico un artículo completo en un esfuerzo hermenéutico dirigido a mostrar “quien fue la mano negra que arrojó, sobre el Plata y el Paraguay, el huracán de muerte que hizo añicos de nuestra pasada grandeza y poderío”:
Diremos que la intervención brasileña en el Uruguay y la guerra de 1865 fue el lógico desenlace de la política absorbente, de las miras ambiciosas del Imperialismo. En efecto, no de otro modo podían concluir las añejas pretensiones del único imperio de la América del Sud -verdadero parásito adherido al suelo del nuevo mundo- que en todos los momentos de su historia amenazó a sus vecinos y más que amenazó, asaltó con invasiones verdaderamente bárbaras, como las de sus mamelucos que han dejado triste memoria en los países limítrofes ¿Con qué país vecino no tuvo disensiones seculares por la cuestión de límites? ¿A qué país vecino no arrebató el Brasil inmensas zonas de territorio?  (La Patria, 21 de enero de 1903.)
22.- A lo largo de este extenso tramo, O’Leary fue desplegando un conjunto de argumentos eficaces para mostrar que la guerra tuvo su origen en las maquinaciones del Imperio del Brasil y en la complicidad del gobierno argentino de Bartolomé Mitre.
23.- Las repercusiones que tuvieron los respectivos discursos históricos entre la sociedad asunceña pueden medirse, entre otros modos, a través de las solidaridades que en el transcurso de la polémica fueron sumando uno y otro protagonista. Las páginas de El Cívico muestran, por ejemplo, que además de los responsables de dicha hoja y de afiliados al Partido Liberal, Báez contó con manifestaciones de adhesión por parte de un sector de la “juventud universitaria” y de la “juventud estudiosa” quienes le expresaron su admiración “porque ha tenido el patriotismo de sacar a relucir las causas de nuestro abatimiento presente, como único medio de comenzar la obra de la dorada regeneración nacional” a la vez que no dejaban pasar la ocasión para protestar contra la propaganda de La Patria hacia el doctor Báez, a quien definían como “espejo de la generación presente” y a quien aquella hoja pretendía “arrancar la radiante diadema de la popularidad”.
24.- También O’Leary mereció adhesiones de otro sector de la “juventud universitaria”. Sin embargo, según hemos podido constatar hasta el momento, el más fuerte y eficaz respaldo lo recibió de parte del joven vicepresidente del Paraguay, Manuel Domínguez, quien el 29 de enero de 1903, en plena efervescencia dialéctica, dictó una conferencia en el Instituto Paraguayo  titulada  Causas del heroísmo paraguayo, con el propósito de sumarse a la refutación contra Báez. En su exposición, Domínguez desarrolló un discurso a partir de un apriorismo nacionalista que penetrará en la cultura histórica paraguaya a lo largo de todo el siglo veinte. Hará referencia, por ejemplo, a la estatura del habitante del Paraguay como algo digno de destacar, adjudicándole una estatura media de 1,72 centímetros. Basándose en juicios de Buffon y Demersay, Rengger, Du Graty y Thompson, aseguraba que la del paraguayo “es a menudo superior a la de los europeos, que los habitantes pertenecen a una raza superior por su estatura y por su capacidad mental y […] es superior a los vecinos en lo intelectual y en lo físico”. El Paraguay era, por lo tanto, una nación con sello original y castizo, que se había adelantado a sus hermanos en ser una cosa aparte; “desde el primer paso de la independencia, existió el alma de la patria”. El joven vicepresidente sostiene en su conferencia la imagen histórica de la Edad de Oro correspondiente al período de 1844-1865, rebosante de bienestar, riqueza y poder militar:
¿Cuál era la situación del Paraguay en 1864? Era la edad de oro de la agricultura y la ganadería. Paraguay producía más que cualquier otro pueblo americano. Había llegado al maximum de producción con el minimum de consumo. El pueblo, sin necesidades superfluas era feliz en su sencillez. No había miseria ni pobreza. Le llamaban el pueblo más feliz de la tierra. Y en un pueblo así, ¡cuidado con poner a la patria en peligro! porque en ella está el hogar. Hasta las criaturas y la mujer bella y suave han de empuñar bayonetas.
25.- Y se concentra luego en argumentar que fue la guerra que llevó la Triple Alianza al Paraguay la que destruyó esa arcadia:
El Paraguay era superior a cada aliado como Nación. No era como la República Argentina, una amalgama heterogénea de porteños y provincianos, federales y unitarios, que se odiaban a muerte; no estaba como el Brasil fraccionado en republicanos e imperialistas, en señores y millones de esclavos. El Paraguay era una unidad política, quizás la más compacta y homogénea que se vio jamás, con una sola voluntad, con un solo sentimiento: en el momento del peligro común se levantaría como un solo hombre.
26.- En resumen: “El Paraguay era superior al invasor como raza y en las energías que derivan de esa raza: en inteligencia natural, en sagacidad, en generosidad, en carácter hospitalario, hasta en estatura. (La Patria, Asunción, 3 de Enero de 1903. ) Pero lo que realmente Domínguez deseaba demostrar era que el heroísmo paraguayo, sobre todo durante la guerra, se sustentó no en la insensibilidad al dolor como producto de la barbarie o en el miedo al tirano, sino, precisamente, en la raza del paraguayo que “fue mestizo pero fue haciéndose blanco en la cruza sucesiva, blanco sui generis en quien hay mucho de español, bastante del indígena y algo que no se encuentra ni se ve ni en el uno ni en el otro separados”. (La Patria, Asunción, 3 de Enero de 1903.)
27.- En respuesta, Cecilio Báez le dedicó a Domínguez un texto titulado Rectificaciones a la conferencia del Dr. Domínguez a fin de demostrar que el vicepresidente había faltado a la verdad científica y a la verdad histórica. En primer lugar, estaba lo que sostuviera respecto a la superioridad del paraguayo en estatura debido sobre todo a la alimentación y al clima. Aunque Báez coincide en lo que a ese promedio se refería, le recordaba “que no necesariamente un hombre alto es superior a otro; al contrario, en los países más civilizados, la altura tiende a disminuir”. Luego estaba la afirmación según la cual “el paraguayo es superior a sus vecinos en lo intelectual”; Báez  argumentaba, por su parte, la total ausencia de producción intelectual ¿qué obra literaria o científica ha producido hasta ahora un paraguayo?; tal nulidad debía atribuirse a que el cerebro paraguayo nunca “ha podido pensar a causa de la tiranía, ni el alma paraguaya ha sentido a causa del terror”.
28.- Mientras que Domínguez se complacía en recostarse en la felicidad en que vivía el pueblo paraguayo durante el gobierno de Carlos Antonio López, Báez se preguntaba ¿Se puede ser feliz bajo el terror, en ausencia de toda garantía, y de toda libertad? Y mientras que el vicepresidente hablaba de la fecundidad de la mujer, de la potencia nutritiva de la mandioca y otras cosas por el estilo para explicar las causas del heroísmo paraguayo, el experimentado abogado le endilgaba no haber dicho ni una sola palabra sobre los funestos efectos de la tiranía que trajo la guerra del Paraguay.
29.- Lo que sí puede afirmarse, según los testimonios disponibles, es que la polémica traspasó los límites de los ámbitos académicos y universitarios, enfrentando a quienes apoyaban, a su manera, a uno y otro. Natalicio González refiere que “las discusiones se prolongaban en el hogar. En los cafés, los concurrentes defendían sus ideas a botellazos, con tazas y sillas. Grandiosas manifestaciones populares recorrieron las calles, aclamando a uno y otro bando, a uno y otro de los polemistas”. (Natalicio González, Letras Paraguayas, Asunción, 1988)


LAS CONTRADICCIONES

30.- Los últimos textos –del 13 y del 14 de febrero de 1903- de O’Leary en esta “ardiente polémica”, como él mismo la calificara, traen a colación una cuestión por demás espinosa y sobre la cual apenas se puede añadir, por el momento, algo que no sean consideraciones frágilmente fundadas. Como la punta de un iceberg surgen las contradicciones discursivas y las mutaciones en las posiciones intelectuales e ideológicas de Cecilio Báez pero también, aunque de forma indirecta, en las de O’Leary. Este último se dedica a demostrar en sus últimos artículos contra Báez, el giro discursivo de su experimentado contrincante mediante la reproducción parcial  de un conjunto de trabajos de índole histórica que aquél divulgara tiempo antes de la polémica en la prensa asunceña en los que había argumentado que el Brasil y Buenos Aires siempre habían mantenido una política de usurpación y absorción respecto del Paraguay y del Uruguay. Luego de hacer un recorrido por los intríngulis diplomáticos paraguayo-brasileños durante el siglo diecinueve hasta la guerra, Báez concluía que: “arruinado y consumadas las usurpaciones, he aquí que argentinos y brasileros pretenden convencernos de que son nuestros amigos, que nos quieren mucho, que nos desean todo bien, etc., etc. Aquellos hechos y estas sangrientas burlas provocan, naturalmente, la indignación y el odio de todo buen paraguayo”.
31.- ¿Cómo compaginar sus ideas de ayer con las de hoy? ¿Cuándo decía la verdad?, preguntaba O’Leary. En los siguientes artículos que transcribe - El Paraguay en peligro, Rectificación histórica, Guerra aduanera, El Paraguay y Chile,El porvenir del país. La política del Río de la Plata, Consideraciones sobre la política del doctor Francia y El Paraguay y Mitre- se mostraba la misma línea discursiva del anterior; Báez sostenía que el verdadero pueblo paraguayo jamás podría estar de parte de la Argentina, “nuestra pérfida enemiga”, mientras “conservase en su poder un palmo de los inmensos territorios que nos ha usurpado y que si no usurpó más fue gracias a la oposición del Brasil, nuestro franco enemigo”, aunque hubiese sido este último el que “trajo la guerra al Paraguay”. Báez calificaba a la Triple Alianza como “la más infame coalición de que se tenga memoria en los anales del mundo… plan de asesinato de un pueblo, bajo el pretexto de liberarle de un tirano”, que “la ambición del Brasil y de la República Argentina fue siempre poseer tierras del Paraguay para cosechar los mismos productos que los nuestros, de manera de hacernos ventajosa competencia y reducirnos a triste extremidad” y que los gabinetes de Buenos Aires y de San Cristóbal se entendieron a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve más de una vez para conquistar el Paraguay y el Uruguay.(En las transcripciones que ofrece O’Leary de estos artículos de Báez no se indica la procedencia ni la fecha en que fueron difundidos. Datos disponibles permiten asegurar que, en efecto, Báez había divulgado, antes de 1902, en diversas publicaciones, sus ideas históricas. Entre los textos anteriores a ese año, figuran los ya citados artículos sobre Francia en La Ilustración paraguaya (1888), conferencias dictadas en el Ateneo Paraguayo sobre la independencia paraguaya en los años 1885 y 1886, artículos insertos en el diario La Democracia, en 1891 y en periódicos de la provincia argentina de Formosa como El Combate, en la que estuvo exiliado por algún tiempo luego del fracaso de la revolución de 1891. Véase el listado que se anexa en Cecilio Báez, Política Americana, Asunción, 1925)
32.- ¿A qué había obedecido este giro historiográfico? El mismo O’Leary había sostenido en el inicio de la polémica que “los viajes, el trato con la gente más civilizada (léase no cretina) el espectáculo de pueblos cultos e instituciones grandiosas, variaron totalmente su personalidad. Después de su primer viaje a Buenos Aires volvió amigo de Mitre y partidario de la Argentina. Después del segundo viaje volvió enemigo del Paraguay, aunque quiera disimularlo”.
33.- Pero si Báez había argumentado en el pasado que la nacionalidad paraguaya había sido muy combatida desde los albores de su independencia y que a no ser  por “la fuerza enérgica de los dos primeros dictadores, no se salvaría tal vez de las asechanzas de sus tradicionales enemigos” para desdecirse luego, en 1902, al sostener que “la guerra se hizo de exterminio para el Paraguay, no solamente por obra de los aliados, sino también por obra del mismo López”, la posición intelectual y política de O’Leary también quedaría, a partir de la polémica, en entredicho.
34.- Como se conoce, el joven bachiller adhirió al comienzo de su vida pública al Partido Liberal, mostrando diferencias con el coloradismo. En el texto que dedicara a la batalla de Acayuazá en la serie Recuerdos de Gloria, además de resaltar el heroísmo de Bernardino Caballero, explicando que “las sombras de su vida de político no impedirían que incluya su nombre en estos recuerdos dedicados a los días gloriosos de nuestra historia guerrera”, declara explícitamente lo siguiente:
Milito en las filas de la oposición. Mi partido tiene sus mártires que cayeron combatiendo a la agrupación política que preside el general Caballero. Pero esto no impedirá que en este día lo presente  a nuestros compatriotas como un bravo, como una hermosa reliquia de ese pasado en que se destacan gigantescas las figuras de tantos y tantos héroes. Me lo impone un deber de gratitud. (La Patria, Asunción, 17 de julio de 1902. Reproducido en Juan O’Leary, Recuerdos de Gloria…cit., página 49.)
35.- Pero si a mediados de 1902 sostenía esta adhesión política, poco tiempo después pasaría a constituirse en una de las figuras más destacadas del Partido Colorado, que lideraran los jefes militares de López durante la guerra, y a dedicar el resto de su vida a la exaltación del Mariscal Francisco Solano López. Esta campaña intelectual no le impediría, sin embargo, la aceptación, en los años siguientes a la polémica, de cargos públicos importantes durante los gobiernos Liberales (1904-1936), identificados, según el propio O’Leary, con el legionarismo, que tanto combatiera. Por ejemplo, en 1911 aceptaría la designación del presidente Albino Jara para el cargo de Director del Colegio Nacional. Asimismo, cuando en 1925 debió interrumpir su tarea docente por razones de salud, el joven presidente liberal Eligio Ayala, lo salvaría, según sus propias palabras, de un incierto futuro, designándolo primeramente cónsul en Madrid y más tarde Encargado de Negocios en España.
36.- Existen otras pruebas que muestran también la conversión intelectual de O’Leary. En 1898 había  publicado en un periódico estudiantil un texto dedicado a describir las penurias que su madre padeció durante la guerra a causa de Francisco Solano López. En efecto, acusada de traición a la patria, había sido condenada al destierro perpetuo en los extremos del país. Durante ese peregrinaje sus hijos habían fallecido de hambre. El recuerdo de estos padecimientos le hicieron estampar a O’Leary en aquel tiempo, un juicio lapidario:
¡Ah, madre querida, tú me enseñaste a perdonar! Tú no guardas rencores para nadie. Pero a pesar de todo, siento agigantarse el odio inmenso que llena mi alma: odio hacia el tirano y odio hacia los lobos hambrientos que se desparramaron en nuestra tierra e hicieron añicos de nuestra nacionalidad… Para tus verdugos y para los verdugos de nuestra patria, perdóname madre mía, mi odio es eterno.
37.- Sin embargo, veinte años después, en 1918, en un artículo que publicara con su firma en La Patria, explicaría –de manera poco convincente-  que aquel texto no había sido sino un “ingenuo salmo infantil” en el que hablaba el sentimiento, sin reflexión. Sostenía ahora que “ese grito de odio es falso”:
Es el ambiente el que gravita en mi alma infantil poniendo en mis palabras lo que sólo es realidad en el alma atormentada de los que necesitaban justificar su traición, de los que vinieron con el invasor, de los patricidas que le ayudaron en el degüello de cinco años. Ese odio es el odio de los vencedores que aniquilaron al Paraguay, pero no pudieron arrebatarle su gloria, que acabaron con el Héroe, pero no pudieron suprimir su grandeza. Ese odio no era mío, no era yo el que condenaba, yo que desconocía los misterios de nuestra historia y que no podía entrever la verdad en medio de la mistificación triunfante. Ese odio era un odio reflejo que venía de los que acababan de poner fuera de la ley al Mariscal López, figurándose, arbitristas de la historia, que con un decreto se hace el juicio de la posteridad y que una ley rencorosa ha de absolverlos para siempre. Cuando escribí estas líneas aún no había despertado del todo la conciencia nacional, aún seguíamos condenándonos, repitiendo los anatemas de la Alianza… Debo decirlo con algún orgullo, aún no se habían publicado los Recuerdos de Gloria”. El hombre tacha también esas y otras palabras del niño. En el tirano que abomina confunde la tiranía, vuelvo a repetirlo. El tirano que decretó el éxodo y que mató de hambre a mis hermanos en las inclementes serranías, no era un hombre. Ese hombre, enloquecido por un delirio patriótico, en medio del estrépito de las batallas, no supo siquiera del dolor de mi madre y de sus incontables penurias. El tirano no era él, era la guerra y eran los tiempos duros que se vivían. Él mismo era una víctima, sufría lo que sufría su patria, como habría de sucumbir con él. (“A mi madre” en La Patria,  Asunción, 28 de enero de 1918)
38.- Y acababa el texto exculpando a López de los sufrimientos de su madre y borrando lo que había escrito dos décadas atrás.


LAS REPERCUSIONES

39.- En la disputa quedó planteada, además, una cuestión de fondo –aunque no de manera explícita- que interesa mucho resaltar por su influencia en la actual práctica de la historia en Paraguay: el  papel de la historia y del historiador en la sociedad. Juan O’Leary endilgará a Báez, en sus escritos, de haberse convertido en enemigo del Paraguay luego de “dos viajes a la Argentina que cambiaron su personalidad” y que habrían transformado su posición ante el pasado: “ahora defiende a los legionarios, a los traidores de Paraguay convirtiéndose en prototipo del legionarismo y entusiasta de la Legión paraguaya”. Y acabará por calificarlo, por este nuevo discurso, como un “traidor”. Así, por ejemplo, al recordarle que, mientras en un enfrentamiento que había tenido años atrás con el argentino Adolfo Carranza,biógrafo del granadero paraguayo coronel Bogado, en respuesta a un artículo en el que Carranza había menospreciado a la nacionalidad paraguaya,se había puesto como un demonio, en esos momentos había cambiado radicalmente su discurso. O’Leary explica que “en aquella época [a Báez] le daba por fingirse muy patriota, muy enemigo de brasileños y argentinos, muy partidario de los tiranos, muy admirador de Alberdi, etc., etc.”. Parece sostener entonces que si ser patriota contenía tales adhesiones, quien admitiera simpatías hacia los brasileños y los argentinos, cuestionase a los tiranos y asumiera una posición crítica sobre Alberdi sería considerado entonces un ¿traidor a la patria?
40.- Si se leen unos y otros artículos de la polémica es posible distinguir, sin embargo, que ambos contrincantes inscriben su campaña sobre el pasado a favor de la construcción de una historia patriótica y de la verdad histórica. En el artículo del 14 de febrero de 1903 titulado “La historia como arma de combate”, O’Leary dirá, por ejemplo:
Vamos a seguir todavía presentando nuevos argumentos para que al fin de esta campaña la verdad histórica, triunfando definitivamente se afiance en la conciencia nacional, poniéndose a cubierto, para siempre, de las irrupciones de los bárbaros del interior, de los que, a cada momento, amenazan ahogarnos bajo el peso de sus pasiones desbordadas […] el peor de nuestros enemigos reconocerá, por lo menos, que don Cecilio es un refinado farsante, para el cual la historia es un arma de combate y de venganza baja y rastrera.
41.- También Báez asumía su campaña a favor de una historia patriótica pero a la vez postulaba una “historia sincera”, un concepto que se refiere, en este caso, a una mirada hacia el pasado en la que, junto a lo positivo, se hace examen sobre los errores. Sinceridad sería aquí opuesto a mistificación. En su Carta a la Juventud, dirigida a responder las solidaridades que recibiera a lo largo de la disputa, ofrece pistas que amplían este concepto y  la función que le otorga a la Historia:
El estudio de la historia es pues el medio más idóneo para despertar el espíritu cívico de los ciudadanos [...] La verdad debe decirse a toda costa, porque solo la verdad es edificante. Sin embargo, no faltan falsos patriotas que enseñan que no debemos decir la verdad contra el crédito del propio país […] ¿Qué mal hay en decir que el despotismo ha embrutecido al pueblo paraguayo, anulando su sentido moral y su sentido político? ¿Qué mal hay en decir que el tirano López ha acometido al Brasil y a la Argentina sin causa justificada, acarreando al país su ruina y el exterminio de sus habitantes.
42.- Estas definiciones no pueden ocultar, sin embargo, las fuertes polarizaciones de que adolecen ambos discursos históricos. Si Báez mostraba un pasado lleno de infelicidad y servidumbre que había que superar mediante una enseñanza de la historia que ayudara a asumir los errores, O’Leary sólo veía heroísmo, sacrificio, grandeza moral y eterna gloria sin cuestionamiento alguno.
43.- Como es conocido, Juan O’Leary venció a Cecilio Báez y ambos acabaron enemistados luego de la disputa. No hemos hallado pruebas de que, en adelante, mantuvieran una relación cordial no obstante sus diferencias historiográficas.
44.- Báez continuó en los años siguientes hasta su muerte, el 18 de junio de 1941, al frente de sus cátedras de Revista de la Historia y de Sociología en la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, en la que también ejerció el cargo de rector. Desempeñó, asimismo, importantes funciones oficiales: fue canciller con los presidentes Gaona (1904), Ferreira (1906), Jara (1911) y Paiva (1937) y presidente provisional del Paraguay entre 1905-06, luego que fuera depuesto Juan B. Gaona y. sobre todo, seguiría escribiendo y publicaría más de cincuenta libros, conferencias, artículos, opúsculos; una extensa producción entre las que figuran: Cuadros históricos y descriptivos (1906),Resumen de la historia de Paraguay (1910),Ensayo sobre el Dr. Francia y la dictadura en Sudamérica (1910), Principios de sociología (1921),Política americana (1925),Curso de Derecho Internacional Público Americano (1926),Curso de Derecho Internacional Privado (1926), Historia diplomática de Paraguay (1931).
45.- O’Leary, por su parte, se convertirá en el favorito de Clío. Su primera obra monográfica sería La guerra de la Triple Alianza publicada en el Álbum Gráfico de la República del Paraguay, en 1911, de la que se desprenderían posteriores interpretaciones históricas recogidas en Nuestra Epopeya (1911),El Mariscal Solano López (1920),El libro de los héroes (1922)y en 1929 El Centauro de Ybycui. Vida heroica de Bernardino Caballero en la guerra del Paraguay.
46.- Toda la escritura de la memoria colectiva en Paraguay, hasta el presente, está impregnada de las orientaciones provistas por Juan O’Leary a lo largo de la polémica.
47.- Pues bien, según entiendo, el éxito de O’Leary ha conducido, sin embargo, a la historia en Paraguay, a un verdadero atolladero del que parece no poder zafar aún, prisionera de una serie de apriorismos y de rígidos moldes que determinan aún su práctica en el país. En primer término he de  insistir en algo ya dicho: a diferencia de lo que suele ocurrir en los debates entre historiadores, el debate entre Báez y O’Leary no contribuyó a la consolidación de la disciplina histórica en el sentido que ninguno basó sus argumentaciones en experiencia en los archivos.
48.- Los planteamientos nacionalistas para hacer historia identificados con O’Leary no han permitido, por otra parte, una renovación temática y metodológica suficiente. Por supuesto, es necesario adentrarse en el espíritu de la época en la que el historiador y quienes compartían sus supuestos –Manuel Domínguez, Ignacio Pane, Arsenio López Decoud- comenzaron la práctica historiográfica, circunstancias socioeconómicas y culturales que favorecieron la eclosión de un tipo de historiador comprometido no sólo con su oficio sino también con su Nación. Su labor fue, en ese sentido, una labor constructiva, de reparación o restitución de la memoria colectiva. Mas éste empuje no devino luego en nuevas vías para el conocimiento del pasado, profundidad en las técnicas de investigación y enriquecimiento de las metodologías. Al contrario, esta motivación nacionalista produjo la proliferación de planteamientos simplistas o lo que suele denominarse un victimismo historiográfico, es decir, un modo de hacer historia en la que se exaltan o se enaltecen todos aquellos aspectos que se identificaban con la esencia de la Nación. Esa tendencia de exaltación de lo propio y recelo ante lo foráneo ha conducido, repito, a la historiografía paraguaya, a un callejón sin salida: la consideración de la propia nación como algo específico, especial, absolutamente original.
49.- De aquí deviene una cuestión crucial que quizás sea necesario afrontar con urgencia: la función del patriotismo en la historiografía. ¿Hasta qué punto debe influir el amor por la propia nación en el ejercicio de la historia? ¿Deben los historiadores analizar el hecho histórico partiendo de unos presupuestos nacionales? ¿Tiene el historiador una especial responsabilidad en la formación y la consolidación de una nación, de una patria, de un país?
50.- Parece oportuno entonces, comenzar el debate  –siempre enriquecedor- que se produce en la búsqueda del equilibrio entre nacionalismo y rigor histórico, entre patriotismo y libertad.

Referencia electrónica : LILIANA M. BREZZO, « ¡La gran polémica continúa! », Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Coloquios, 2009, [En línea], Puesto en línea el 13 enero 2009. URL : http://nuevomundo.revues.org/48832 . Consultado el 28 octubre 2010.

miércoles, 27 de octubre de 2010

ZULMA ESPÍNOLA GONZÁLEZ - HISTORIA ECONÓMICA DEL PARAGUAY (1811-2010) - COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 20 / EDITORIAL EL LECTOR, 2010.


HISTORIA ECONÓMICA DEL PARAGUAY (1811-2010)
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 20
© Editorial El Lector
Director Editorial: Pablo León Burián
Director de la Colección: Herib Caballero Campos
Diseño de portada: Celeste Prieto
Diseño Gráfico: Joel Lezcano Aguilar
Corrección: Nidia Campos
Portada: Caricatura de Plácido Casaús
sobre la venta de tierras públicas a fines del siglo XIX
Hecho el depósito que marcha la Ley 1328/98
ISBN: 978-99953-1-092-9
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria. Tel. 610 639 - 614 258/9
Esta edición consta de 15 mil ejemplares
Editorial El Lector,
Asunción-Paraguay 2010 (123 páginas)



CONTENIDO - PRÓLOGO - INTRODUCCIÓN
LAS PRIMERAS MEDIDAS ECONÓMICAS EN LA PRIMERA REPÚBLICA : El Monopolio Estatal y la economía de autoabastecimiento / El comercio a través de Itapúa / Las ráfagas de la Revolución Industrial en el Paraguay / La economía destruida por la guerra / La reconstrucción y una economía con rostro de mujer / La post guerra y la restauración económica
LA ERA LIBERAL : El incidente del Chaco y la restauración de post guerra
LA ECONOMÍA DE LA DÉCADA DE LOS 40 Y 50 : La reconversión monetaria  / El régimen preferencial de cambios / La formación de focos de producción con rostro extranjero
LAS REFORMAS DURANTE 35 AÑOS DE GOBIERNO DE ALFREDO STROESSNER : Los planes de desarrollo económico (1950-2010) / La intervención estatal en la economía / El régimen de cambios en los 70 y 80 / El ingreso al FMI / Los efectos de Itaipú: el milagro de los 70
LA DÉCADA PERDIDA : La liberalización económica  / El ingreso al MERCOSUR / La reforma tributaria en los  La crisis financiera de los años 90 / Reformando el Estado Paraguayo en el siglo XXI / Planes de desarrollo con rostros de pobreza / El repunte de la década del 2000  / La estabilidad macroeconómica como fortaleza económica / Las cooperativas y el desarrollo socio económico /  El rol del sector privado en el crecimiento
RECOMENDACIONES FINALES
ANEXOS
LA AUTORA
FUENTES CONSULTADAS


PRÓLOGO
El último volumen de la colección La Gran Historia del Paraguay, analiza la evolución económica de nuestro país desde la Independencia hasta nuestros días. La autora es la economista Zulma Espínola González, quien gracias a su sólida formación explica en forma sencilla los cambios que se produjeron en los aspectos económicos en los dos siglos anteriores.
La autora nos advierte que "Detallar la historia económica paraguaya en todo su espectro demandaría enciclopedias de tratados, no obstante; este trabajo pretende ofrecer un breve análisis de los 200 años de una vida independiente, resaltando algunos eventos muy importantes y con rastros en la actualidad económica nacional". Por lo tanto el esfuerzo emprendido por la misma para lograr una síntesis del devenir económico de nuestra sociedad es más que loable.
El análisis de la Profesora Espínola es sumamente esclarecedor en cuanto nos demuestra las características económicas durante la primera república, los planes del gobierno de Carlos A. López en organizar y dinamizar la economía nacional a través de la introducción de las tecnologías más avanzadas de la época. Así mismo nos describe las consecuencias de la guerra contra la Triple Alianza, y los esfuerzos que se realizaron con el fin de reorganizar las fuerzas productivas que fueron devastadas por el conflicto bélico, en este sentido la Profesora Espínola nos menciona que la economía adquirió un rostro de mujer en este período, situación no menos cierta, pues fueron las valerosas mujeres paraguayas quienes sostuvieron e iniciaron la reorganización productiva paraguaya.
Posteriormente describe las peculiaridades del régimen económico bajo el régimen liberal y los cambios que se sucedieron cuando ingresamos al período autoritario, durante el cual el estado intervino fuertemente en regular el mercado y en participar a través de empresas estatales de servicios y de producción. Así mismo no deja de estudiar el fenómeno de Itaipú, el ingreso de Paraguay al FMI y al MERCOSUR.
El libro concluye con el estudio de la reforma tributaria de los años 90 y de las crisis financieras que azotaron al país en aquellos años, así mismo analiza la primera década del siglo XXI que finaliza en el presente año, así como dos apartados finales sumamente significativos como el rol del sector cooperativo y del sector privado en el crecimiento económico de los últimos años.
La obra aporta una visión necesaria para complementar el estudio histórico de la economía paraguaya y permitir al lector adquirir una visión más amplia sobre nuestra historia.


INTRODUCCIÓN
Detallar la historia económica paraguaya en todo su espectro demandaría enciclopedias de tratados, no obstante; este trabajo pretende ofrecer un breve análisis de los 200 años de una vida independiente, resaltando algunos eventos muy importantes y con rastros en la actualidad económica nacional.
Con la ayuda del método histórico de investigación, se describe las condiciones en que las políticas económicas han evolucionado y dar a conocer así los hechos, sucesos y fenómenos de carácter económico en su verdadero significado y en relación con todas las demás áreas del desempeño humano. De hecho, para vislumbrar la evolución de dos siglos de la economía paraguaya es preciso comprender a diversos factores que jugaron y juegan un papel preponderante en el área económica, tales como la situación geográfica de mediterraneidad del Paraguay; las condiciones climáticas con fuerte impacto en la principal actividad económica paraguaya; factores culturales y políticos; las guerras y revoluciones que enfrentó el Paraguay; las costumbres cortoplacistas influyendo en los actos económicos, entre otros. En el mismo sentido, se hace referencia al marco institucional que limitan o alientan la actividad económica, a saber: las instituciones jurídicas, políticas, sociales, educacionales, financieras, monetarias y otras que han dado lugar a reformas económicas en pro del bienestar.
El análisis de los dos siglos muestra la fuerte interdependencia entre lo político y lo económico. Las metas logradas y los deberes para la sociedad en el campo económico son innumerables, por ende, es preciso tomar el escenario de los 200 años y visualizar el Paraguay económico que se desea heredar para las generaciones futuras.
El presente documento describe el desempeño histórico de la economía paraguaya enmarcado en los gobiernos de cada periodo, resaltando las reformas básicas emprendidas en el campo económico. El escenario temporal de análisis - 1811 a 2010-, muestra a un Paraguay ávido de crecimiento económico, que ha tenido oportunidades brillantes pero que fueron socavadas por guerras, conflictos internos civiles y políticos. No obstante, la lentitud en el proceso se acrecienta considerando las limitaciones estructurales, que están bien identificadas y que deben servir de alerta para el mapeo de un progreso económico futuro del Paraguay.
ZULMA ESPÍNOLA GONZÁLEZ

Autora
La autora agradece a todos los colegas que han brindado información en la presente obra y una gratitud especial a mi gran mentor: Prof. Dr. Julio César Bonzi, formador de investigadores económicos y al Dr. Carlos Fernández Valdovinos y al Dr. Carlino Velázquez por sus sugerencias.


RECOMENDACIONES FINALES
La economía paraguaya, caracterizada por ser pequeña y muy abierta, con amplia dependencia de su comercio exterior, y cuyo modelo económico está basado en la producción y exportación de pocos rubros agrícolas y carne, así como también en el comercio de importación y re-exportación de productos de consumo, la mayoría de los cuales ocurre en el sector económico informal. El fuerte éxito en el logro de la estabilidad macroeconómica es opacado por el creciente aumento de la informalidad y de la pobreza extrema. El crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo. Un crecimiento económico sin desarrollo económico está llevando al Paraguay a acrecentar la desigual distribución de la riqueza con sectores muy pobres.
La descripción de los hechos económicos y el marco institucional vigente en cada espacio temporal analizado, muestra la fuerte correlación entre los actores políticos, tomadores de decisiones y las reformas económicas. El aspecto político, lejos de ser un aliado para el crecimiento, es una limitación para las necesarias medidas económicas, que muchas veces se ven resignadas por caprichos de los políticos. Por otro lado, la historia económica no recuerda a un economista o un grupo de economistas sobresaliendo en el diseño de levantar al país (tales como los ejemplares Chicago Boys de Chile). Los planes y medidas son implementados por funcionarios con cargos públicos en el Ministerio de Hacienda o en el Banco Central.
Otra característica singular, es que la mayoría de las reformas económicas han sido reactivas, posteriores a las crisis o eventos cruciales, y casi siempre con fuerte apoyo o presión de organismos internacionales, y en especial del Fondo Monetario Internacional. El rol del FMI, como un agente activo en el delineamiento de la economía paraguaya, es justificable por dos razones. Primero, todos los organismos internacionales utilizan los informes y el relacionamiento con el FMI para poder calificar a un determinado país. Y por otro lado, considerando el gran rol de los actores políticos que por naturaleza deben defender posturas propias de sus gremios, la presencia de un tercero externo de posición neutral, como lo es el FMI, ayuda a la implementación de las reformas.
Lo más serio del análisis, es que en 200 años de independencia política no se visualiza en ningún periodo la existencia de un "Plan Maestro" que enfoque seriamente el crecimiento económico. Existieron varios planes y programas de gobierno con metas muy loables y estrategias realistas pero no implementadas y no traducidas en pilares para un crecimiento sostenible de largo plazo. En cada periodo analizado hay posturas, planes y programas de muy corto plazo y a veces incluso abandonados en su etapa de implementación. Debe existir una mejor coordinación de las políticas públicas en dos dimensiones principales: una, la interacción del gobierno con las restantes fuerzas políticas, económicas y sociales que permita concertar sobre los temas puntales y, otra, la coordinación que debe realizarse al interior del gobierno para alcanzar en tiempo y forma los objetivos trazados. Ambas dimensiones son imprescindibles para orientar el desarrollo con dirección estratégica, independientemente de la corriente económica y política, el crecimiento debe ser un estandarte único que todos abracen.
Reconociendo el conflicto entre las políticas que buscan alivianar la pobreza invirtiendo en una mano de obra no calificada y las políticas que tratan de incrementar el bienestar social a todos, la búsqueda del equilibrio y de la efectividad en materia beneficio/costo debe ser premisa principal. Y al efecto, lo que no se ve en los planes públicos de desarrollo la consideración del "todo" -económico y social- con miras al crecimiento respetando la heterogeneidad del habitante paraguayo urbano y rural. Los programas han sido de corto plazo, más bien limitados al espacio temporal de cada gobierno y con instrumentos financieros y productivos muy aislados. Obviamente, que todas las estadísticas y diagnósticos muestran que las mayores falencias, los más bajos niveles de ahorros y educacionales se ha visto en el sector rural, por lo que la concepción del sujeto rural como sujeto económico capaz de aprovechar y aportar a un proyecto de desarrollo conlleva a la necesidad prioritaria en los programas públicos de compensar su relativa inferioridad y el no acceso al crecimiento. Asimismo, todas las políticas sectoriales para el sector urbano deben estar encaminadas a otorgar un escenario donde se premie la formalidad, y la capacidad de los actores económicos urbanos.
El gran deber económico en este bicentenario es la reducción de la pobreza y de la desigualdad promoviendo el desarrollo y bienestar del paraguayo. Es una tarea no imposible, muchos países lograron incluso en 4 décadas (como el caso de Corea del Sur). Toda la sociedad debe estar comprometida y los hacedores de políticas deben aprovechar el actual marco de estabilidad macroeconómica, empezando a diagramar un Plan Maestro de Crecimiento de largo plazo que aglutine los esfuerzos no sólo del sector público sino también del sector privado.


FUENTES CONSULTADAS
*. Banco Central del Paraguay, Memorias Anuales. Varios números (aòos 1982, 1988, 1989, 1990, 2000 al 2008).
----- (1944) Ley Orgánica del Banco del Paraguay y Ley de Bancos. La Colmena S.A. Asunción
------ (2001). Banco Central. Una Introducción. Editor: Carlos Fernández Valdovinos.
----- (1949). Plan de ajuste de cambio y disposiciones normativas. Noviembre 1949.
*. Banco Interamericano de Desarrollo (2007). Estrategia de país 2004-2008.
*. Banco Mundial (2010). Doing Business 2010. Disponible en: http://www.doingbusiness.org/
*. Barreto Cesar. La pobreza y los ODM en Paraguay: escenarios y políticas públicas. Proyecto Invertir en la Gente. Editoria Litocolor SRL. Asunción.
*. Borda, Dionisio y Fernando Masi. Bases Institucionales para un Crecimiento Equitativo en Paraguay. Working Paper No 2.
*. Cardozo, Efraín (1987). Apuntes de Historia Cultural del Paraguay, Editor Carlos Shaumann.
*. Comisión Europea, PARAGUAY- DOCUMENTO DE ESTRATEGIA PAIS 2007-2013. 11.04.2007 (11.04.2007 (E/2007/614)
*. Equipo Económico Nacional. Varios informes.
*. Espínola González, Zulma y Ana Maria Fuertes (2003) Towards the Early Signalling of Banking Crises: the Case of Paraguay. Documento de Trabajo. Disponible en: http://www.bcu.gub.uy/autoriza/peiees/jor/2006/iees03j3080806.pdf
*. Espínola González, Zulma y Myriam Schaerer (2004). Economía y Gestión 3. Editorial Don Bosco.
*. Espínola González, Zulma (2001). Educación y Ahorro: variables claves para el despegue del Paraguay. Evidencia de la Encuesta Integrada de Hogares del Paraguay. Revista de Análisis Economía y Sociedad N° 4, Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos, Paraguay.
--------- (2007) .Corea-Paraguay. Un puente para el desarrollo. Editora: Asociación de Profesionales Coreanos del Paraguay. Asunción. Disponible en Google books http://books.google.es/books?id=OvVHwf_M_mEC&printsec=frontcove&dq=corea+paraguay
*. Fernández Valdovinos, Carlos G. y Alexander Monge Naranjo (2004). Economic Growth in Paraguay. Edición: Washington: BID, 2004.
*. Fernández Valdovinos, Carlos G. Inflación e Incertidumbre bancaria. . Documento de Trabajo. Disponible en: http://www.bcp.gov.py/gee/investman/INFLACION_INCERTIDUMBRE_INFLACIONARIA.pdf
*. Fernández, Pedro (1984). Análisis de la Historia Bancaria y Monetaria del Paraguay. Tomo II. Ida. Edición. Talleres de Ybu Artes Gráficas. Asunción
*. Fernández, Pedro (1986). Análisis de la Historia Bancaria y Monetaria del Paraguay. Tomo I. 2da. Edición. Imprenta Eleve SRL. Asunción.
*. Gaceta Oficial (1880 -1890- 1995-1996). Varios números.
*. Insfrán Pelozzo, José Aníbal. El Sector Financiero Paraguayo. Evaluando 10 Años de Transición (Liberalización y Crisis). Documento de trabajo. Banco Central del Paraguay. Disponible en: http://www.bcp.gov.py/gee/investman/lasa_columnas.pdf
*. Nickson, Andrew (2005). Resumen periodístico del capítulo publicado en el libro Estado, Economía y Sociedad (2005). Editor: Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP).
*. Presidencia de la República (2001). Plan Estratégico Económico y Social. Para transformar la crisis en oportunidad. Marzo 2001. Asunción-Paraguay.
*. Presidencia de la República. Varios Programa de Gobierno
*. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (2007). Documento del Programa para el Paraguay 2007-2011.
*. Rojas, Darío (2001). Itaipú y el crecimiento económico de Paraguay. Documento de Trabajo. Disponible en: http://www.bcp.gov.py/gee/investman/dario/itaipu.pdf
*. Secretaria Técnica de Planificación (1966). Segundo Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social. Bienio 1967-8. Anexo I. Sector Agropecuario y Foresta. Asunción. Agosto, 1966.
---- (1966). Segundo Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social. Bieno 1967-8. Anexo III. Sector Transporte y Comunicaciones. Asunción. Agosto, 1966.
----- (1967). El Desarrollo Nacional y la Planificación. Nociones Generales. Asunción, Mayo 1967
---- (1982). El esfuerzo nacional y el financiamiento externo. Comportamiento socioeconómico reciente y perspectivas. 1976/81 -1982-85. Asunción. Setiembre, 1982
--- (1984). Plan 1985. Resumen, Conclusiones y Recomendaciones (Versión preliminar). Asunción. Diciembre, 1984.
*. The Heritage Foundation/ Wall Street Journal (2010). 2010 Index of Economic Freedom (Índice de Libertad Económica, 2010). Disponible en: www.heritage.org/Index


DOCUMENTOS RELACIONADOS EN ABC COLOR :


HISTORIA ECONÓMICA DEL PARAGUAY, ÚLTIMO LIBRO DE UNA GRAN COLECCIÓN
“Historia económica del Paraguay”, de la economista y docente universitaria Zulma Espínola González, es el libro número 20 de la Colección La Gran Historia, elaborada por la editorial El Lector y distribuida por ABC Color.
Esta obra aparecerá con los ejemplares de nuestro diario el próximo domingo, en el cierre de esta extraordinaria serie bibliográfica, la más completa en su género editada en nuestro país, y que a través de sus 20 volúmenes abarcó desde la época de la preconquista hasta nuestros días, en una visión amplia, rigurosa y moderna de nuestra historia nacional.
El último volumen de la colección La Gran Historia del Paraguay analiza la evolución económica de nuestro país desde la independencia hasta nuestros días. La autora es la economista Zulma Espínola González, quien gracias a su sólida formación explica en forma sencilla los cambios que se produjeron en los aspectos económicos en los dos siglos anteriores.
La autora nos advierte que “detallar la historia económica paraguaya en todo su espectro demandaría enciclopedias de tratados; no obstante, este trabajo pretende ofrecer un breve análisis de los 200 años de una vida independiente, resaltando algunos eventos muy importantes y con rastros en la actualidad económica nacional”. Por lo tanto, el esfuerzo emprendido por la misma para lograr una síntesis del devenir económico de nuestra sociedad es más que loable.
El análisis de la profesora Espínola es sumamente esclarecedor en cuanto nos demuestra las características económicas durante la primera República, los planes del gobierno de Carlos A. López en organizar y dinamizar la economía nacional a través de la introducción de las tecnologías más avanzadas de la época. Asimismo nos describe las consecuencias de la Guerra contra la Triple Alianza, y los esfuerzos que se realizaron con el fin de reorganizar las fuerzas productivas que fueron devastadas por el conflicto bélico, en este sentido la profesora Espínola nos menciona que la economía adquirió un rostro de mujer en este período, situación no menos cierta, pues fueron las mujeres paraguayas quienes sostuvieron e iniciaron la reorganización productiva paraguaya.


LA ECONOMÍA LIBERAL
Posteriormente describe las peculiaridades del sistema económico bajo el régimen liberal y los cambios que se sucedieron cuando ingresamos al período autoritario, durante el cual el Estado intervino fuertemente en regular el mercado y en participar a través de empresas estatales de servicios y de producción. Asimismo no deja de estudiar el fenómeno de Itaipú, el ingreso del Paraguay al FMI y al Mercosur.
El libro concluye con el estudio de la reforma tributaria de los años 90 y de las crisis financieras que azotaron al país en aquellos años, asimismo analiza la primera década del siglo XXI que finaliza en el presente año, así como dos apartados finales sumamente significativos como el rol del sector cooperativo y del sector privado en el crecimiento económico de los últimos años.
La obra aporta una visión necesaria para complementar el estudio histórico de la economía paraguaya y permitir al lector adquirir una visión más amplia sobre nuestra historia.


PROCESO DE LA ECONOMÍA NACIONAL, NARRADO DE UN MODO APASIONANTE
Desde 1811 hasta el 2010, el proceso de la economía de nuestro país ha vivido avatares singulares conforme los sucesos de las distintas épocas. En un libro realmente apasionante, la doctora Zulma Espínola relata ese proceso de una manera llana y amena que hace que el lector tenga una visión completa de lo que ocurrió en el Paraguay en estos 200 años en términos económicos. “Historia económica del Paraguay 1811-2010”, como se titula el libro, aparecerá el domingo próximo con el ejemplar de ABC Color.
Con esta obra, la número 20, culminará la Colección La Gran Historia del Paraguay, la notable serie historiográfica editada por El Lector.
Su autora es Zulma Espínola González, máster en Economía por la  University of Kansas, Estados Unidos. Economista (mejor egresada de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la UNA) y actual directora de la carrera de Economía de la Universidad Católica Nuestra Señora de La Asunción,
Esta es la primera parte de la entrevista mantenida con ella sobre el contenido de su libro.

–¿Qué caracterizó a la vida económica del Paraguay durante el gobierno de Francia?
Durante el gobierno de Francia, el Paraguay se vio forzado a vivir una economía cerrada debido a un elemento político fundamental: el no reconocimiento de la soberanía de la nación paraguaya. Y confinados los paraguayos a este tipo de sistema económico, con  base en el trueque y el autoabastecimiento, aparece una externalidad positiva: la creación de una marca nacional. Además, con las confiscaciones y otros recursos, el Estado contó con abundante reserva de metal precioso, permitiendo esto su característica como un Estado mercantilista y proteccionista. Esto último fue fundamental para el régimen económico posterior.

–¿Cuáles fueron los cambios más significativos durante el gobierno de C. A. López?
–Tres pilares caracterizan la política económica de don Carlos. Primero: el aumento de ingresos estatales debido al incremento de flujo comercial tras la liberalización de las fronteras. Segundo, la inversión en industria pesada de la época en fábricas metalúrgicas y comunicaciones y que impuso una adaptación en territorio paraguayo del modelo de crecimiento de la Revolución Industrial. Tercer pilar fue el uso inteligente de la estrategia diplomática de encuentro e interés promoviendo productos paraguayos y publicitando la independencia de una nación soberana.

–¿Qué efectos económicos tuvo la guerra contra la Triple Alianza?
–Paraguay no solo sufrió la humillación de la guerra, sino el saqueo y la destrucción de la riqueza pública y privada y estancando al Paraguay a los designios de pobreza y humillación no solo política, sino económica. Los recursos capitales más importantes del Paraguay: toda la infraestructura que había colocado al Paraguay como país líder en Latinoamérica y la fuerza laboral masculina habían desaparecido.

–¿Podría explicar qué monedas se usaron durante ese periodo final de la guerra?
–Durante y después de la guerra, circularon monedas metálicas y papel moneda paraguayos y las monedas y billetes de Brasil, Argentina, Uruguay, Inglaterra y de otros países europeos. Entre 1866 y 1869 circularon fragmentos de moneda de oro y plata de distintas formas y tamaños, se dividían en 2, 4 y 8 partes para representar con ellos monedas de esos valores estampados en cada fragmento, unas veces una inicial y otras una simple cifra. Las monedas cortadas fueron retiradas de circulación por decreto del 24 de febrero de 1872.

–En el libro usted sostiene que la economía tuvo un rostro de mujer.  ¿Por qué se dio ese fenómeno?
–El rol protagónico de la mujer paraguaya en los procesos productivos y de reconstrucción económico aparece al finalizar la guerra. Quedando el Paraguay con una estructura poblacional mayoritaria de mujeres y niños entre la población sobreviviente, y en la que los pocos hombres que volvieron del exilio más extranjeros se encargaron de la reconstrucción política; las jefas de hogares empezaron a abrir industrias caseras artesanales en especial de tabaco, miel, dulce y tejidos, dando así vida al flujo comercial e industrial. De aquí que es loable realzar la labor productiva y ejecutiva de las mujeres de aquella época a la par de las figuras de las Residentas y guerreras durante el conflicto.

–¿Cómo funcionaba la economía durante el periodo liberal?
–En el Paraguay, la Revolución de 1904 inauguró la etapa liberal y fruto de la inestabilidad política hubo 25 presidentes en el periodo comprendido entre 1904 y 1936, todos de un mismo partido, el Liberal, y con un promedio de duración en el cargo de 2 años o menos. Debido a la corta duración en el gobierno, ninguna reforma económica fue profunda sino solo las coyunturales y necesarias.


OBRA HISTÓRICA ANALIZA EL ROL DEL SECTOR PRIVADO EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO
Un pasaje de dicho libro analiza ampliamente un aspecto trascendental: el rol del sector privado en el crecimiento económico nacional desde los años 90. Un tema económico de repercusión cultural.
He aquí parte del capítulo dedicado al análisis actual de nuestra economía enfocado específicamente en el sector privado.
Debido a que la naturaleza del tema del crecimiento económico es de carácter macroeconómico, se requiere de una fuerte intervención del Estado con planes y programas guiando y estructurando el proceso.
No obstante, al no reinar en el Paraguay una economía centralista, a lo largo de la historia económica no se puede desmerecer el papel que el sector privado ha desempeñado y en particular desde la liberalización económica a inicios de los 90.
Si bien se cuenta con la historia de un sector privado monopolista, latifundista con baja competitividad, es justo mencionar que en la actualidad el sector privado paraguayo es mucho más organizado, más competitivo y más expansivo en el campo económico.
En las medidas económicas, ya empiezan a tener voz y conductas proactivas los gremios empresariales más importantes: la Asociación Rural del Paraguay (ARP), el Centro de Importadores del Paraguay (CIP), la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco), la Asociación de Bancos del Paraguay, la Unión Industrial Paraguaya (UIP), la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), la Cámara Paraguaya de la Carne.
A la par de estos aparecen entidades intragremiales tales como la Unión de Gremios de la Producción y la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP). Estos gremios son respetados y consultados en carácter de órganos asesores y han colaborado con las autoridades nacionales en la elaboración de leyes y reformas en sus áreas representadas. El Estado paraguayo, a través de los últimos gobernantes y autoridades económicas, también ha madurado en el sentido de buscar el método de la alianza público-privada en sus planes y programas más importantes.

SECTORES PRINCIPALES
Los principales sectores que han empujado a la economía paraguaya pertenecen al sector agropecuario, en especial en el rubro de carne y soja, que son actividades muy concentradas del tipo de capital intensivo. Según datos de Capeco, los agronegocios del sector cereales y oleaginosas (sistema soja, trigo, maíz y girasol), actualmente representan el 81% del PIB agrícola y el 55% del ingreso de divisas por exportaciones, US$ 3.000 millones en inversiones y 250.000 puestos de trabajo. Por su parte, el sector exportador de la carne ha registrado una entrada de US$ 579  millones, representando el 18% de las exportaciones registradas a fines del 2009.
Es dable destacar que el sector privado no se dedica únicamente a la producción de bienes, sino también a la generación de servicios. Al cierre del año 2009, los servicios representaban prácticamente el 53% del PIB a precio comprador y, restando los servicios del Gobierno más el de agua y electricidad, queda que el sector privado genera cerca del 44% del PIB%.
Estos indicadores se sitúan realmente en la media de los países emergentes, aunque en los países altamente desarrollados la contribución supera el 70%. Por otra parte, el efecto de la globalización y la continua expansión del sector privado constituyen un rasgo diferencial de la economía paraguaya.    Esto se debe al aumento de gastos de las familias y empresas en servicios, ya se trate de transportes, comunicaciones, servicios personales, comercios, finanzas, viviendas, educación, servicios a las empresas, hoteles y restaurantes con el consiguiente valor agregado generado en pro del crecimiento.
Bajo estas características propias del sector privado paraguayo, las políticas de crecimiento económico deben converger a considerar el aspecto microeconómico de los sectores que están transformando y creciendo en el país.
Por ello es aconsejable seguir con el modelo de economía mixta, de respeto a la propiedad privada y de competencia en un marco de alianza pública y privada.


LLEGA HOY A SU FINAL LA COLECCIÓN DE LIBROS LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY
Con el libro “Historia Económica del Paraguay 1811-2010”, de la Dra. Zulma Espínola González, concluye hoy la Colección La Gran Historia del Paraguay, editada por El Lector y distribuida por nuestro diario. Son 20 títulos.
Durante 20 domingos consecutivos hemos venido presentando al público igual número de libros que contienen la memoria histórica de nuestra nación desde los tiempos de la preconquista hasta nuestros días. Los quince primeros libros estuvieron dedicados a una historia cronológica, para luego, en los siguientes cinco, editar obras que abordaban aspectos específicos, tales como la cultura, el pensamiento, las relaciones internacionales y la economía.
Justamente, en el último volumen de la serie, que aparece hoy, el tema es la economía de nuestro país desde los tiempos de la independencia hasta hoy. Su autora, Zulma Espínola González, es máster en Economía de The University of Kansas, Estados Unidos. Economista (mejor egresada de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la UNA) y actual directora de la carrera de Economía de la Universidad Católica Nuestra Señora de La Asunción.
A continuación, un extracto del libro, específicamente del capítulo dedicado a los planes de desarrollo “con rostros de pobreza” que hubo en el Paraguay desde 1989.
Con la liberalización económica y política en 1989, se entretejieron propuestas, programas de gobierno y planes de desarrollo económico, entre ellos: el Plan Estratégico Económico y Social del año 2001 (PEES), el Plan de Crecimiento con Equidad Paraguay 2011, la Estrategia Nacional de Lucha contra la Pobreza 2006, Estudio para el Desarrollo Económico del Paraguay 2000 (EDEP), que constituyen los más publicitados y difundidos en el afán de supeditar las acciones económicas a las necesidades sociales, en especial a la reducción de la pobreza en el Paraguay.
La Secretaría Técnica de Planificación fue reestructurada en noviembre del 2004. La STP perdió espacio  como ente rector de los planes de desarrollo económico y social. En medio de la no credibilidad en los planes de desarrollos elaborados anteriormente, aparecieron documentos con carácter “oficial” con auspicios de organismos internacionales, como la Agencias de cooperaciones (la japonesa –JICA–, la coreana –KOICA–, la Unión Europea –UE–, etc.) y documentos de organismos multilaterales, como las del Banco Mundial, del BID, del PNUD que fueron tomados como puntales en el proceso de implementación de planes.

AUMENTO DE LA POBREZA
Entre 1995 y el 2001, el porcentaje de la población total bajo la línea de pobreza subió de 30,3% a 33,8% y paralelamente, el porcentaje en situación de pobreza extrema aumentó de 13,9% a 15,4% y casi todo el incremento ocurrió en la zona rural.
Con estos indicadores, surgió a partir del año 2000 una peculiaridad en la planificación económica y social del Paraguay, ya que se tomaron como base de estrategias los programas de los gobiernos que asumían y, por otro lado, se los conectaba al financiamiento de los planes, apareciendo las entidades antes mencionadas como coautores o auspiciantes en los distintos documentos oficiales de planificación.
El gobierno de Nicanor Duarte Frutos adoptó las metas propuestas en la Estrategia Nacional de Reducción de la Pobreza y la Desigualdad (ENREPD) y que fuera complementada con el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2003, que incorporó el primer Atlas de Desarrollo Humano del Paraguay. El Plan de Crecimiento Económico con Equidad-Paraguay 2011 incluyó el tema de pobreza con proyectos para llegar a los pobres extremos.
Por otro lado, el Documento sobre el Programa para el Paraguay (2007-2011) del PNUD siguió los lineamientos establecidos en el “Plan de Crecimiento con Equidad 2011” y en otros documentos gubernamentales, entre ellos la “Estrategia Nacional de Reducción de la Pobreza y la Desigualdad”.
Asimismo, se ajustó al Marco de las Naciones Unidas de Asistencia para el Desarrollo (MANUD) para el periodo 2007- 2011, la Evaluación Común para el País y los informes de 2003 y 2005 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el Paraguay, donde el interés radicaba en las medidas de mitigación de pobreza a través de indicadores que miden el bienestar humano.
Hay dos hechos fundamentales que timonean a los planes y las estrategias de desarrollo a nivel de países en vías de desarrollo, como el Paraguay: la Declaración del Milenio en el año 2000 y la Declaración de Nuevo León (2004).
Por la Declaración del Milenio, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en setiembre del 2000 32 principios respecto a siete esferas principales y con una meta específica de reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de habitantes del planeta cuyos ingresos fueran inferiores a un dólar por día y el de las personas que padecieran hambre; igualmente, para esa misma fecha, se pensaba reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso a agua potable o que no pudieran costearlo.