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lunes, 11 de octubre de 2010

JUAN FRANCISCO PÉREZ ACOSTA - CARLOS ANTONIO LÓPEZ. OBRERO MÁXIMO. LABOR ADMINISTRATIVA Y CONSTRUCTIVA. / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY.



CARLOS ANTONIO LÓPEZ.
OBRERO MÁXIMO.
LABOR ADMINISTRATIVA Y CONSTRUCTIVA.
Obra de

Edición digital a cargo de
sobre la base de la edición 1948 de
EDITORIAL GUARANIA
ASUNCIÓN-PARAGUAY.

Teniendo en cuenta el carácter educativo de esta versión digital y a fin de no sumar confusión se ha actualizado gran parte de la ortografía y eliminado las abreviaturas en las notas. Sin embargo, se ha respetado la sintaxis, la gramática, las mayúsculas, la grafía guaraní y la toponimia utilizada. (Nota de la Ed. Digital).

Enlaces a la edición digital en la BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY:
DOS PALABRAS por JUAN F. PÉREZ ACOSTA

PRIMERA PARTE - DEFENSA NACIONAL
CAPITULO I - INDUSTRIAS VARIAS
CAPITULO III - FUNDICIÓN DE YBYCUI
CAPITULO IV - ARSENAL Y ASTILLERO
CAPITULO V - FERROCARRIL
CAPITULO VI - TELÉGRAFO
CAPITULO VII - SANIDAD MILITAR
CAPITULO XI - ESTUDIANTES A EUROPA

SEGUNDA PARTE - EPISODIOS
CAPITULO XII - EL CONFLICTO DE 1855
CAPITULO XIII - ANTE LA VISITA DE URQUIZA.
CAPITULO XV - BOCETOS

TERCERA PARTE - ENSEÑANZA - RELIGIÓN
CAPITULO XVI - ENSEÑANZA PRIMARIA
CAPITULO XVII - ENSEÑANZA
CAPITULO XVIII - PRENSA - LIBROS - TEATRO
CAPITULO XIX - EL EPISCOPADO
CAPITULO XXI - CRÓNICAS Y PASTORALES


REGISTROS AGRÍCOLAS (EN IMÁGENES)
1. BENEFICIADORES DE YERBA MATE
2. BENEFICIADORES DE YERBA MATE
3. BENEFICIADORES DE YERBA MATE
*. BENEFICIADORES - RESUMEN
*. PRODUCTOS AGRÍCOLAS VARIOS
*. ALGODÓN

ENLACE PARA ACCEDER A LAS IMÁGENES: INDICE - VER EL SUMARIO ,
MAGISTERIO Y PRENSA : CARLOS ANTONIO LÓPEZ / JUAN PEDRO ESCALADA / NATALICIO DE MARÍA TALAVERA / JUAN CRISÓSTOMO CENTURIÓN
TELÉGRAFO : ROBERTO VON FISCHER TREUENFELDT / SATURIO RÍOS
ARQUITECTURA : ARQ. ALEJANDRO RAVIZZA
ASTILLERO : ANDRÉS SCALA
FUNDICIÓN DE YBYCUI : EDUARDO MISCH / GRAL. ELIZARDO AQUINO / VISTA GENERAL / CROQUIS / CAÑÓN CRISTIANO.
ASTILLERO Y ARSENAL : ANDRÉS SCALA / GRUPO DE TÉCNICOS INGLESES / CHARLES HENRY THOMPSON / MAPA ARSENAL Y DEFENSAS / VISTA DEL ARSENAL
FERROCARRIL : WILLIAM WEELWRIGHT / PRIMERAS LOCOMOTORAS
INFANTERÍA – INGENIERÍA : GRAL. FRANCISCO S. LÓPEZ / CNEL. JEORGE THOMPSON / MAYOR SEBASTIÁN BULLO / CNEL. ING. FRANCISCO WISNER DE MORGESTERN
MARINOS : PEDRO IGNACIO MEZA / AMÉRICO BENÍTEZ / GEORGE FRANCIS MORICE / CTÁN. DE FRAG. REMIGIO CABRAL / CTÁN. DE NAV. MANUEL A. ORTÍZ / TTE. ANDRÉS HERRERO
ARTILLERÍA : CNEL. JOSÉ MARÍA BRUGUEZ
SANIDAD MILITAR : DR. JEORGE P. BARTON / DR. FREDERIC SKINER / DR. JUAN FOX / DR. GUILLERMO STEWART / GEORGE MASTERMAN (FARMAC.)
POLÍTICO -  DIPLOMÁTICOS : DR. JUAN ANDRÉS GELLY / CÁNDIDO BAREIRO
CLERO : MONS. GREGORIO URBIETA
OBRAS CIVILES Y TEMPLOS : CASA DE GOBIERNO / TEATRO / ESTACIÓN “SAN FRANCISCO” / CATEDRAL DE ASUNCIÓN / TEMPLO DE LA ENCARNACIÓN / TEMPLO DE SAN ROQUE / TEMPLO DE TRINIDAD / TEMPLO DE LA RECOLETA / PALACIO DE F. S. LÓPEZ (SUR) / PALACIO DE F. S. LÓPEZ (NORTE) / ORATORIO


DOS PALABRAS
Para que estas breves líneas, que van a guisa de prólogo, sean también una verdad, como la que se ha procurado que prevalezca en esta obra, ellas se limitan a decir dos cosas:
1º. Este trabajo no tiene pretensión biográfica alguna. Desde luego, la figura del primer presidente paraguayo es ampliamente conocida, dentro y fuera del país, a través de un gran número de publicaciones, nacionales y extranjeras, aparecidas algunas en nuestros mismos días, sea en forma de libros o de artículos, que se han ocupado, incluso en Europa, de su personalidad como gobernante, como estadista, internacionalista, hombre de cátedra o de prensa. Una nueva exposición sobre este aspecto fuera excusada repetición de juicios o de cosas bien sabidas. Por ello estos apuntes se contraen de preferencia a recalcar documentalmente su .labor administrativa y constructiva., según reza el título, labor ciclópea que, por lo general, sólo ha sido tratada en forma esporádica y deficiente y a grandes rasgos en rápida mención de los más salientes.
2º. Esta compilación es fruto de la investigación personal del autor, reforzada con citas justificativas complementarias. Ellas fueron iniciadas, en su mayor parte, en el transcurso de los años 1922 y siguientes, y como colaboraciones de prensa o en revistas han visto la luz en forma fragmentaria y dispersa. No tienen otra autoridad que la que emana de la documentación compulsada en los archivos, hecha con espíritu ecuánime e imparcial, como el que debe presidir todo trabajo de este género, si aspira a ser una contribución útil al mejor o más completo conocimiento de tan excepcional período de la historia patria.
Se publica este libro por gentileza de la ilustrada Dirección de la “Editorial Guarania”, la que años atrás encomendó al autor la ordenación metódica de dicho material, en el compartido propósito de que pudiera constituir un homenaje más en el Centenario de la Primera Presidencia del Paraguay.

JUAN FRANCISCO PÉREZ ACOSTA (Cerro León, Pirayú, 1873- ? ), fue uno de los más laboriosos, abnegados y fervorosos obreros de la cultura paraguaya. Se matriculó en el Colegio Nacional de la Asunción. Trabajó como taquígrafo en los agitados debates parlamentarios de aquel tiempo. Más tarde ocupó diversos cargos en la administración pública. Sucedió a Manuel Gondra en la secretaría general de la Universidad Nacional, en 1903; en 1905 fue director general de la Oficina de Estadística y, luego, juez en lo civil; en 1908 desempeñó la jefatura de la policía de la capital, y, poco después, la dirección general de Correos y Telégrafos. Asistió a innumerables congresos internacionales científicos, geográficos o políticos, oficiando de compilador y redactor. La Universidad Nacional le expidió diploma de honor, en reconocimiento de su labor. Fundó el renombrado “Instituto Paraguayo”. En el periodismo, su actuación se inició en 1891, en La Democracia, El Independiente y otros periódicos de esa época. Tuvo parte en la fundación de El Diario, en 1904, y de El Liberal, en 1913. Fue director de El Orden, desde 1923 hasta 1930. En ellos publicó gran número de artículos y colaboraciones. De 1903 a 1905 dirigió también los Anales de la Universidad Nacional. Desde 1940 fue director del Boletín mensual informativo de la Cámara de Comercio Argentino-Paraguaya. Investigador paciente, abnegado y prolijo, la mayor parte de su vida pasó hojeando infolios y antiguas ediciones. La personalidad del dictador Francia inquietó su espíritu, deseoso siempre de saber y averiguar. Publicó valiosos documentos inéditos referentes al magro solitario de Ybyray. En este afán, su obra sólo es comparable, y quizás sea superior, a las de Manuel Domínguez, Fulgencio R. Moreno y Blas Manuel Garay. Entre los trabajos publicados de Pérez Acosta citaremos: El Dr. Francia y la influencia de Córdoba; La Época del Dr. Francia: su política exterior e interior; El Doctor Francia y la música; Las viejas maestranzas; El Doctor Francia, el Cabildo y los Congresos – artículos son éstos aparecidos en diversos periódicos –; Francia y Bonpland; Gaspar Rodríguez de Francia y Pedro Ferré; Los Archivos de la Asunción del Paraguay; Repercusión en el Paraguay de las invasiones inglesas; Los Contingentes paraguayos de 1806 y 1807 (complemento del anterior); Una gestión de Pedro de Ángelis en el Paraguay; Quinta columna en Buenos Aires y Asunción (1811 y 1812); Sus peligrosas actividades, López y Rosas; Relaciones iniciales (1842-1844); Los auxilios del Paraguay y su consiguiente empobrecimiento; Prolegómenos de la revolución de Mayo; Paraguarí y Tacuarí; Himno Nacional Su letra y su música; Fechas y emblemas patrios del Paraguay; Vieja fraternidad. Argentina-Paraguay; La conducta de Bolivia a la luz de las “reversales”; Reforma de la enseñanza secundaria (en colaboración con Pedro Bruno Guggiari); La instrucción pública en el Paraguay; El Paraguay y América (estos dos resúmenes para el Congreso Científico de Washington); Colaboración en el libro Paraguayans of today (biografías de paraguayos contemporáneos); Homenaje a Juan Manuel Sosa Escalada; memorias diversas y otras colaboraciones. En Carlos Antonio López, obrero máximo se hace mención de unos 378 técnicos que actuaron en el Arsenal y Astillero, Fundición, Marina nacional, Ferrocarril, Telégrafo, Sanidad militar y otros ramos, de los que 231 eran extranjeros contratados y 147 hijos del país, que hicieren su aprendizaje en Europa o al lado de aquéllos. Se da la nómina de 307 barcos de diverso tonelaje que estuvieron al servicio del país o lo visitaron en distintas misiones (241 de matrícula extranjera y 66 nacional) y la lista de 306 navegantes de la marina de cabotaje (233 extranjeros y 73 nacionales). En las secciones dedicadas a la cultura y religión se da noticia de 149 miembros del magisterio (126 nacionales y 173 del clero (148 nacionales).

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viernes, 8 de octubre de 2010

MARTÍN DOBRIZHOFFER - HISTORIA DE LOS ABIPONES - VOLUMEN II / EDICIÓN DIGITAL: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY.



HISTORIA DE LOS ABIPONES - VOLUMEN II
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Traducción de la Profesora CLARA VEDOYA DE GUILLÉN
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE
FACULTAD DE HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE HISTORIA
RESISTENCIA (CHACO) – 1968.


EDICIÓN DIGITAL: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY ( www.bvp.org.py )


HIPERVINCULOS 


VOLUMEN II

Capítulo I - El territorio de los abipones, su origen y sus diversos nombres.
Capítulo II - Sobre el color nativo de los americanos.
Capítulo III - Sobre la forma de los abipones y la conformación de su cuerpo.
Capítulo IV - De las deformaciones hereditarias y comunes.
Capítulo V - De los labios y las orejas perforadas de los bárbaros.
Capítulo VI - Sobre la firmeza y vivacidad de los abipones.
Capítulo VII - ¿Por qué los abipones son tan sanos y vivaces?
Capítulo VIII - Sobre la religión de los abipones.
Capítulo IX - Sobre los magos de los abipones, los hechiceros y los ancianos.
Capítulo X - Conjeturas sobre por qué los abipones tienen al mal espíritu por abuelo suyo y a las Pléyades por su imagen.
Capítulo XI - Sobre la división del pueblo abipón, su escasez y la principal causa de ello.
Capítulo XII - Sobre los magistrados de los abipones, capitanes, caciques y régimen de gobierno.
Capítulo XIII - Sobre el modo de vida de los abipones y otros asuntos económicos.
Capítulo XIV - Sobre la forma y material de los vestidos, y la fabricación de los demás utensilios.
Capítulo XV - Sobre los usos y costumbres de los abipones.
Capítulo XVI - Sobre la lengua de los abipones.
Capítulo XVII - Sobre otras propiedades de la lengua abipona.
Capítulo XVIII - Distintos tipos de lenguas americanas.
Capítulo XIX - Sobre las nupcias de los abipones.
Capítulo XX - Sobre el matrimonio de los abipones.
Capítulo XXI - Las cosas más notables del parto de las mujeres abiponas.
Capítulo XXII - Juegos genetlíacos por el nacimiento de un hijo varón del cacique.
Capítulo XXIII - Sobre las enfermedades, los médicos y las medicinas de los abipones.
Capítulo XXIV - Sobre cierta enfermedad peculiar a los abipones.
Capítulo XXV - Sobre las viruelas, el sarampión y la peste de los ganados.
Capítulo XXVI - Sobre los médicos y los medicamentos de los abipones.
Capítulo XXVII - Sobre los ritos que acompañan y siguen a la muerte de los abipones.
Capítulo XXVIII - Sobre el luto, las exequias y las ceremonias fúnebres de los abipones
Capítulo XXIX - Sobre solemne traslado de los huesos.
Capítulo XXX - Sobre las serpientes más conocidas.
Capítulo XXXI - Más cosas sobre el mismo tema y acerca de otros insectos.
Capítulo XXXII - Sobre los remedios contra las picaduras venenosas de los insectos.
Capítulo XXXIII - Sobre otros insectos dañinos y sus remedios.
Capítulo XXXIV - Continuación del mismo tema sobre los insectos
Capítulo XXXV - Sobre el ingenio militar de los abipones
Capítulo XXXVI - Sobre las armas de los abipones.
Capítulo XXXVII - Sobre los espías y consejos bélicos de los abipones.
Capítulo XXXVIII - Sobre la partida y travesía hasta el enemigo y sobre los campamentos de los abipones
Capítulo XXXIX - Sobre el ataque y las actividades que lo preceden.
Capítulo XL - De qué modo los abipones se hacen temibles, y cuando en verdad habría que temerlos.
Capítulo XLI - Algunos soldados españoles vendrían de nombre a Paracuaria.
Capítulo XLII - Alguna suerte de sacrificios entre los abipones vencedores.
Capítulo XLIII - Sobre las armas de los abipones y la manera de atacar cuando luchan con otros bárbaros.
Capítulo XLIV - Sobre los aniversarios de las victorias y los ritos de los brindis públicos.
Capítulo XLV - Sobre los ritos de los abipones cuando se consagran a alguien merecedor de honra militar o se proclama a un cacique.



SÍNTESIS : La publicación de la traducción castellana de estos relevantes tres tomos, que recoge un tesoro de información sobre la vida, la lengua y la historia de los abipones, se debe al esfuerzo de la Universidad del Nordeste - Resistencia, y complementa otros títulos sobre la historia del Gran Chaco. Las crónicas de Dobrizhoffer han inspirado a Robert Southey a escribir el poema “A Tale of Paraguay”, publicado en Londres en 1826. El poema consta de cuatro cantos, con un total de 224 estrofas de nueve versos. Anota Efraím Cardozo: "comprende todas las facetas del complejo cultural abipón; se adentra en su psicología, escarba sus orígenes étnicos, analiza su organización familiar, sus juegos, vestimenta, bebidas, higiene, y se asoma al mundo de las hechicerías y supersticiones". Lafone Quevedo escribió a su vez: "Confieso que Dobrizhoffer me ha dejado enamorado de los abipones, ni quiero preguntar si es cierto todo lo que dice, y como los abipones son los primeros indios que van desapareciendo, prefiero suponer que por mejores les sucederá así". Sin ser una novela, ni mucho menos, tiene todo el atractivo de la novela: y a pesar de estar escrito en un latín rústico y de sacristía, lleno de cláusulas pedregosas y de párrafos expresados a la alemana, subyuga al lector y no le deja abandonar la lectura, una vez comenzada. Martín Dobrizhoffer nació en Friedberg, Alemania Occidental en 1718. Había terminado los estudios humanísticos a los 18 años cuando ingresó en la Compañía de Jesús, en octubre de 1736. En Viena estudió lógica o primer año de filosofía, y acabado el trienio en este estudio, fue destinado al Colegio de Linz, donde enseñó latín y griego, en los cursos inferiores. Al año, fue destinado al Colegio de Steyer, y, durante medio año, fue profesor de sintaxis latina, y durante la otra mitad del curso, enseñó también retórica. En 1747 y 1748 le hallamos en Gratz, cursando teología, y como ayudante del director de la Congregación Mariana de los estudiantes mayores, cuando, a su pedido y en vísperas de su ordenación, fue destinado al Río de la Plata. Hombre de buenas fuerzas físicas, reservado, de buen criterio y espíritu, nos dicen que era apto para enseñar y para gobernar. Esas dotes lo hicieron elegible para misionero entre infieles. No llegó a ser lo que él había deseado y lo que de él esperaban sus superiores, aunque haya sido un hombre heroico, un varón santo y un gran historiador, etnógrafo y filólogo. Durante dos años estuvo con Brigniel en el pueblo de San Jerónimo, y allí aprendió el abipón y el medio de doblegar a los belicosos indios abipones. Destinado a la reducción de San Fernando, ubicada donde en la actualidad se halla la ciudad de Resistencia, capital de la provincia del Chaco, subió Dobrizhoffer desde lo que es ahora Reconquista, por río a su nuevo destino. También se encontró allí con otro alemán de la pasta de Brigniel, el P. José Klein. "Lo que trabajó y sufrió durante unos veinte años, asevera Dobrizhoffer acerca de Klein, es cosa más fácil de ser imaginada que de ser escrita. Pudo vencer todos los peligros y miserias, despreciando los primeros con gran valentía y sufriendo las postreras con indecible paciencia. Gracias a los subsidios, que anualmente recibía de los indios de las Reducciones Guaraniticas, pudo establecer una magnífica estancia sobre la costa opuesta del Paraná. Con los productos de la misma se alimentaba y vestía toda la población" "El pueblo estaba rodeado de esteros, lagunas y bosques demasiados cercanos; el aire era ardiente de día, y de noche; la casa del misionero era tal que no tenía ventana alguna, aunque sí dos puertas y con un techo de palmas, tan mal hecho, que llovía adentro igualmente que afuera. El agua potable se sacaba de una zanja vecina donde todos los animales bebían y a donde iban a parar no pocas basuras del pueblo." "Mi mal comenzó por no poder dormir, a causa de los mosquitos. Me levantaba de noche, me ponía a caminar de un extremo a otro del patio. Así no dormía, y tampoco podía comer. Me puse tan delgado y pálido que parecía un esqueleto, revestido de piel. Se opinaba que no viviría yo sino dos o tres meses más, pero el Provincial me salvó la vida, enviándome a las tranquilas y encantadoras Reducciones Guaraníticas". Una vez restablecido, se le destinó a la nueva reducción de indios Itatines y Tobas, llamada San Joaquín de Tarumá (entre los ríos Monday y Acaray), al este de la Asunción, donde actuó durante seis años. La reducción, aunque distante como cuarenta leguas al norte de los pueblos de Guaraníes, era un oasis, en comparación con los turbulentos pueblos de Abipones. En 1763, cuando ya existían las reducciones abiponas de Concepción, San Jerónimo y San Fernando, se fundó una cuarta mucho más al norte, sobre el río Paraguay y en lo que es ahora la Provincia de Formosa. Una parcialidad de Abipones, cansados de sus guerras contra los españoles, y contra los guaraníes de las Reducciones, enviaron a tres delegados para pedir al Gobernador de la Asunción que les formara pueblo y diera misioneros. José Martínez Fontes, que era Gobernador a la sazón, acogió el plan con entusiasmo y sobre todo el comandante Fulgencio Yegros aplaudió y apoyó la idea. Esta reducción se llamó de San Carlos, o del Timbó, o del Rosario, que con los tres apelativos fue conocida. Allí se asentó Dobrizhoffer, en aquella soledad, rodeado de salvajes y de fieras, "confiando tan solo en la protección de Dios", y con algunos presos paraguayos que le habían acompañado desde la Asunción, obligados a trabajar en la construcción de la iglesia y casas. A fines del año 1765, como queda dicho, o a principios del siguiente, volvió Dobrizhoffer a la reducción de indios Itatines, denominada de San Joaquín, donde había estado años antes y asumió el gobierno de la misma "Entre éstos neófitos Itatinguas del pueblo de San Joaquín pasé primero seis años y después otros dos (1765-1767) no sin placer y contentamiento de mi parte". Las tribulaciones sufridas en el Timbó, y los sucesos adversos de 1767-1768 (expulsión de la Compañía), le postraron en el lecho, e impidieron embarcarse con los otros 150 jesuitas. A fines de marzo del año 1768 pudo Dobrizhoffer unirse, a bordo de la fragata La Esmeralda, con sus hermanos de religión. Dobrizhoffer y los demás jesuitas alemanes fueron recluidos en el convento de los Padres Franciscanos en Cádiz, y de ahí partieron, unos con rumbo a Holanda, y otros en dirección a Italia. En agosto de aquel mismo año de 1769, llegó Dobrizhoffer a su querida ciudad de Viena. Desde el primer momento, se alojó en la Casa profesa que, en esa ciudad, tenía la Compañía de Jesús, y comenzó a trabajar con ardor y asiduidad en todos los ministerios espirituales, pero muy particularmente en la predicación. La reina María Teresa, que conoció y trató a nuestro ex - misionero, gustaba grandemente de su conversación, y de oírle contar sus peripecias y aventuras en tierras americanas. Fue ella quien indujo a Dobrizhoffer a poner por escrito sus recuerdos y dar al público las valiosas noticias etnográficas e históricas que tenía atesoradas en su privilegiada memoria. Felizmente cumplió Dobrizhoffer los deseos de la cultísima reina y, entre 1777-1782, escribió su “Historia de Abiponibus” en tres nutridos volúmenes, aunque no llegó a publicarla hasta el año 1784. (extractos de la advertencia editorial del Prof. Ernesto J. A. Maeder y de la noticia biográfica del Académico R. P. Guillermo Furlong S. J.).


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miércoles, 18 de agosto de 2010

ALFREDO BOCCIA ROMAÑACH - PARAGUAY Y BRASIL, CRÓNICAS DE SUS CONFLICTOS / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY (BVP).


PARAGUAY Y BRASIL
CRÓNICAS DE SUS CONFLICTOS
Autor: ALFREDO BOCCIA ROMAÑACH
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Editorial El Lector,
Diseño de Tapa: Ca'avo-Goiriz
Compaginación y Armado de Página:
Fátima Benítez
ISBN: 99925-51-92-5
Asunción – Paraguay
Año 2000.
Edición digital:
BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY (BVP).
.
INDICE DE CONTENIDOS e HIPERVÍNCULOS
(ENLACES A LA EDICIÓN DIGITAL DEL LIBRO EN:
BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY (BVP) )
Presentación : Agradecimientos / Prólogo / Introducción

Capítulo 1. Portugal y España descubren el mundo
Imagen 1. Gran Provincia del Paraguay. Parte de "L. Amerique Meridionale" de Hiaillot del Siglo XVII. B.N. de Santiago de Chile.
Imagen 2. Cuadro que representa a Colón en el Monasterio de Rábida.
Imagen 3. Firma del Almirante Cristóbal Colón.
Imagen 4. Rutas árabes del océano Indico.
Imagen 5. Rutas del avance oriental en busca del mercado mediterráneo.
Imagen 6. Astrolabio de bronce de 1579.
Imagen 7. Astrolabio de 1582.
Imagen 8. Sevilla a finales del siglo XVI.
Imagen 9. Documento del Tratado de Tordecillas.
Imagen 10. Tratado de Permuta de 1751.
Imagen 11. Ruinas del Fuerte Olimpo.
Imagen 12. Vista aérea actual del Fuerte Coimbra.
Imagen 13. Territorios perdidos por el Paraguay independiente.
Imagen 14. El río Apa, límite pretendido por el Brasil.
1. Portugal. Lisboa. Playa de Restelo
Imagen 15. Retrato de Marco Polo.
Imagen 16. Retrato de el príncipe portugués Enrique "El Navegante"
2. La Casa de Avis
3. El frenesí de las exploraciones
Imagen 17. Fuerte portugués de Sâo Jorge da Mina en África Occidental.
4. Una potencia marítima
5. España. El viaje de Colón
6. El misterioso Christophoro Colombo
7. Américo Vespucio y Juan de la Cosa
Imagen 18. Emblema del Nuevo Mundo.
8. La demanda de productos exóticos

Capítulo 2. Las Conquistas
1. Reacción de Portugal y la Bula Intercaetera
2. La Casa real española
Imagen 19. Retratos de Carlos I y Felipe II de la Casa de Austria.
Imagen 20. Placa de homenaje a Isabel la Católica.
3. El catolicismo. Base de la unidad de España
4. Los avances de la arquitectura naval
5. América y el Tratado de Tordecillas
Imagen 21. Líneas de los Tratados de Alcaçovas, Bula Inter Caetera y Tordecillas.
Imagen 22. Línea del Tratado de Tordecillas.
6. El insaciable deseo de conquistas
Imagen 23. Mapa del geógrafo Martín Waldessemuller donde aparece por primera vez la denominación de "América".
7. Un pasaje al mar de Balboa
8. El viaje alrededor del mundo
9. El camino del oro
10. Los viajeros al nuevo mundo y la fundación de Asunción
Imagen 24. Carabela del adelantado Diego de Sanabria.

Capítulo 3. La colonización
1. La colonización portuguesa
2. La expedición de Martín Afonso de Souza
3. La filosofía de las colonizaciones
4. La colonización española
Imagen 25. Recopilación de las Leyes de Indias.
5. Asentamientos españoles
Imagen 26. Retrato del capitán Ruiz Díaz de Melgarejo, fundador de Villa Rica del Espíritu Santo.
6. El tributo indígena
Imagen 27. Óleo de la Casa de la Contratación de Sevilla.
7. La Casa de la Contratación. Virreyes y autoridades coloniales
8. El régimen de las Encomiendas
9. Un reino de Dios sobre la tierra. "Ad maiorem Dei gloriam"

Capítulo 4. Los derechos jurídicos y los adquiridos
1. Las incursiones bandeirantes
Imagen 28. Provincia del Guairá.
2. El asedio a las reducciones
Imagen 29. Rumbos de la expansión bandeirante.
3. Territorio de Jerez (Jerez Ñu) o el Itatin
Imagen 30. Fragmento del mapa elaborado por Ruy Díaz de Guzmán.
4. La corrida del oro del Mato Grosso
5. Política de las bandeiras
6. La Asunción colonial
7. En Tratado de 1750 o de Permuta
Imagen 31. Portada del Reglamento para el comercio de España a Indias.
Imagen 32. Portada de la novela "Historia de Nicolás I. Rey de los Mamelucos".
8. El Tratado de 1777 y el demarcador don Félix de Azara

Capítulo 5. Paraguay y el continuo asedio
Imagen 33. Retrato de Don Félix de Azara.
1. Félix de Azara, etnólogo, zoólogo y geógrafo
2. Los términos de San Ildefonso y los ríos de la discordia
3. El alto Paraguay y el Igatimi
4. La colonización del Norte
Imagen 34. Croquis del sistema hidrográfico del Alto Paraguay.
5. Fuertes y fortines
6. La independencia y los primeros gobiernos republicanos
7. La dictadura del doctor Francia
8. El presidente Carlos Antonio López
Imagen 35. Retrato de Carlos A. López.
9. Misiones no tan amistosas

Capítulo 6. El pillaje final
1. La diplomacia de los cañones
2. La Escuadra de Ferreira de Oliveira
3. Estériles conversaciones. La arrolladora política brasileña
4. Nubes negras de tormenta
Imagen 36. Retratos del Mariscal Francisco S. López, publicados por la prensa europea.
5. De padre a hijo
6. La vorágine del Plata
Imagen 37. Retrato de Pedro de Alcántara, Pedro II, emperador del Brasil.
7. El Tratado Secreto de la Triple Alianza
8. Holocausto y reorganización
Imagen 38. Militares brasileños en la construcción de un monumento conmemorativo en la línea de los hitos demarcatorios de los límites establecidos por el tratado de 1872.
9. Los últimos acontecimientos

Apéndice documental
Documento 1. Cuenca hidrográfica de los ríos Paraguay y Paraná.
Documento 2. Comunicación del gobernador don Lázaro de Rivera al comandante de la Villa Real de Concepción.
Documento 3. Comunicación del comandante del Fuerte Borbón (Olimpo) al coronel José de Espínola en la Villa Real. 5 de Marzo de 1803.
Documento 4. Comunicación del fuerte Borbón a Villa Real. 26 de agosto de 1804.
Documento 5. Instrucciones del gobernador don Lázaro de Ribera al comandante de Villa Real de Concepción el 29 de octubre de 1804.
Documento 6. Disposiciones del presidente Carlos Antonio López suscritas el 28 de octubre de 1847.
Documento 7. Comunicación del general Francisco S. López al presidente de la República de fecha 6 de enero de 1846.
Documento 8. Texto del tratado Loizaga - Cotegipe de 1872

Bibliografía.
///
"La primera capitulación concedida a don Pedro de Mendoza, el 21 de mayo de 1534, llevaba implícita la fundamental finalidad de defender el dominio español hasta la Línea de Tordesillas, contra las pretensiones de Portugal de introducirse en las minas del Perú.
Para cumplir ese propósito, se creó un nuevo dominio territorial de desmesurados linderos sin sujeción a ningún criterio geográfico, amontonándose bajo el mismo mando, el llano y la selva, la montaña y el desierto, la costa del mar y el corazón del continente, el frío y el calor, la pradera fértil y la estepa árida, minas sin vegetación y vegetación sin metales, ríos navegables y torrentes indomables, la más variada gama de factores naturales, adversos o favorables a la habitación humana, propicios o enemigos de todo intento de vida superior y civilizada.
Nada menos favorable para cualquier proceso de creación y unificación nacional que esta monstruosa y dislocada geografía".
Efraim Cardozo ("El Paraguay colonial")


Deseo expresar mi gratitud a las siguientes personas:
Doctor Roberto Quevedo, presidente de la Academia Paraguaya de la Historia y prologuista de esta obra. Su erudita orientación y ponderado juicio me han ayudado a interpretar hechos de nuestro pasado colonial.
Un reconocimiento especial a los doctores Julio Rafael Contreras, Milda Rivarola y Margarita Prieto Yegros, por su valiosa colaboración. Sus apreciaciones han sido muy útiles y beneficiosas.
El arquitecto Eligio Torres Ligier y el artista plástico Luis Cogliolo han logrado plasmar cabalmente en sus diseños para la tapa, mi intención de reunir en un gráfico a los componentes del asedio al indígena.
No podía dejar de mencionar la colaboración técnica de mis amigos Miguel Angel González Ardissone, César Bordón y el doctor Carlos Heilborn para desentrañar mis complejos problemas con la informática.
El talento de la señora María del Carmen Cabrera de Rubiani en la preparación de las ilustraciones ha sido de resaltante valor.
Al doctor Helio Vera, reconocida figura de nuestro medio intelectual, y al profesor Julio Rafael Contreras, eminente científico residente en la ciudad de Pilar, mis agradecimientos muy sinceros por haber accedido a la presentación de este libro.
A mis hijos Alfredo Boccia Paz y Rocío Galiano, en quienes me apoyo constantemente en busca del cariñoso estímulo.
A Martha, por sus correcciones de redacción, su paciencia y su amor.
Homenaje a mi primer maestro de juventud en los lejanos años de 1947, el eminente político e historiador doctor Carlos Pastore.
Un recuerdo a don Gerardo Boccia, mi abuelo romántico y emprendedor, quien dejara la Italia de sus mayores para hallar en el Paraguay el amor y quizá la felicidad.


PRÓLOGO : La mayoría de nuestros autores y lectores en general están conscientes de la vigencia y realidad de las actuales relaciones paraguayo-brasileñas. Para mejorar y acrecentar el conocimiento de dichas vinculaciones y hacer que las mismas se tornen más positivas, es necesario tener en cuenta el aspecto pretérito de las mismas desde los siglos XVI al XX.
El libro del doctor Alfredo Boccia viene a llenar suficientemente este desconocimiento histórico, tan común en nuestro medio. Antes del año de haber publicado su primer libro de historia en el que nos contó la vida en el Paraguay del naturalista francés Amado Bompland, ya nos presenta esta nueva obra titulada "Paraguay y Brasil. Crónica de sus conflictos". Ello no significa que su trabajo haya sido realizado en forma apresurada. Creemos lo contrario, es una obra estudiada y pensada pacientemente, que desde años estuvo elucubrándose en la mente de nuestro autor.
Este nos cuenta en forma ágil y amena los antecedentes históricos de Portugal y España y sus empresas marítimas que las convirtieron en potencias europeas desde el siglo XV. En el caso de Portugal, el tesón y la fuerza de la casa de Avis, que estimula y jerarquiza a sus hombres. Castilla, con el fin de la casa de Trastámara y la nueva dinastía de los Austrias españoles, se ve obligada a internacionalizarse en el mundo europeo y a administrar la rica e inmensa herencia del Nuevo Mundo, que irá conquistando, tal como Portugal lo hace con el Brasil.
Así Alfredo Boccia describe la conquista. Desde el inicio del descubrimiento del Río de la Plata comienza la rivalidad entre las dos coronas, de acuerdo a los derechos impuestos por el Papa romano hacia finales del siglo XV.
Muy buena su descripción del surgimiento del Paraguay en su camino hacia la tan deseada Sierra del Plata. Pasa revista a los tratados de límites en la segunda mitad del siglo XVIII, y las fricciones de los gobiernos de la "República del Paraguay" con el Imperio de los Braganza, llegando a la vorágine de la guerra y la felonía del Tratado de la Triple Alianza. Finaliza memorando la disputa sobre la firma del Tratado de Itaipú y la construcción de la represa hidroeléctrica mayor del mundo.
El Doctor Boccia nació en Bella Vista, Departamento del Amambay frontera norte con el Brasil el 19 de julio de 1927. Cursó sus estudios secundarios en los Colegios San José y Goethe de Asunción, y se doctoró en Odontología en la Universidad de Montevideo, Uruguay. Paralelamente al ejercicio profesional, en los últimos veinticinco años se dedicó a difundir la historia nacional y sudamericana.
Algunos de sus trabajos: "Historia de la Guerra del Setenta en la frontera norte" (audiovisual); "Historia gráfica de Bella Vista desde su fundación" (audiovisual); "Formación de la Identidad paraguaya"; "Conquista y fundación de Asunción" y su reciente libro mencionado, "Amado Bompland. Caraí Arandú".
La presente obra está apoyada en una extensa bibliografía de acuerdo al apéndice. Destacamos el conocimiento del autor de la bibliografía brasileña, tan escasa y desconocida en la mayoría de nuestros escritores. Repetimos que toda la historia está escrita en forma amena y sencilla, que la hace útil tanto para lectores comunes como de especialistas.
Hallamos en la primera parte cierta influencia del brasileño Eduardo Bueno, buen "jornalista" como excelente escritor, quien también se apoya en una bibliografía lusitana de primer orden.
Roberto Quevedo, Asunción, julio de 2000


INTRODUCCIÓN : Relegados a los conocimientos de los libros de historia de la juventud, perdura aún en nuestra memoria, el recuerdo de aquellas lecciones que hablaban de la Gran Provincia del Paraguay. Extasiados y llenos de orgullo, oíamos hablar de la vastedad y riquezas de tan preciada posesión que abarcaba más de la mitad de la América del Sur.
¿Podemos hoy los paraguayos, munidos de conocimientos históricos fragmentados y a veces tendenciosos, explicarnos cómo fue posible que nuestra nación, con el mismo nombre de la gran provincia de otrora, se haya convertido en un pequeño país enclavado en el corazón del continente, alejado del mar y sometido a los caprichos de poderosos vecinos?
El propósito de esta obra no es otro que el de intentar, sin grandes pretensiones, liberarnos de informaciones convencionales y conocer la sucesión de hechos y circunstancias que condujeron al incontenible encogimiento de nuestra geografía y a la sangrienta y heroica historia de nuestra patria. Es necesario acompañar, paso a paso, el deterioro y la decadencia de la potestad colonial española y consiguientemente, interpretar los complejos mecanismos geopolíticos que arrastraron a los países del Plata a la desvastadora Guerra de la Triple Alianza.
Nos anima la esperanza que esta investigación sea de utilidad para reflexionar sobre los errores que permitieron perpetuar los crónicos problemas de límites del Paraguay. La inacción y la falta de celo en el cuidado de nuestras fronteras han sido causantes que en ambas guerras internacionales los adversarios del Paraguay hayan enarbolado la doctrina del "Uti Possidetis". Reclamamos el territorio de Jerez cuando hacía un siglo estaba siendo ocupado por los portugueses y bregamos por nuestras fronteras chaqueñas, allende el Parapití, después de haber permitido asentamientos bolivianos por más de cincuenta años. Enfrentamos con añejos documentos jurídicos los derechos adquiridos por la posesión de facto de nuestros territorios.
La historia de nuestra patria es rica en enseñanzas.
Es hora que tan amargas experiencias nos muestren el camino del futuro.
Alfredo Boccia Romañach
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jueves, 5 de agosto de 2010

ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA - NAUFRAGIOS Y COMENTARIOS / Edición digital: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY.


NAUFRAGIOS Y COMENTARIOS,
Obra de
ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
Editorial N/A: Espasa Calde, 1944. 355 pp..
Edición digital:
BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY.
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NAUFRAGIOS DE ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA Y RELACION DE LA JORNADA QUE HIZO A LA FLORIDA CON EL ADELANTADO PÁNFILO DE NARVÁEZ.
ÍNDICE DE NAUFRAGIOS
I. En que cuenta cuándo partió el armada y los oficiales y gente que en ella iba.
II. Cómo el gobernador vino al puerto de Xagua y trajo consigo a un piloto.
III. Cómo llegamos a la Florida.
IV. Cómo entramos por la tierra.
V. Como dejó los navíos el gobernador.
VI. Cómo llegamos a Apalache.
VII. De la manera que es la tierra.
VIII. Cómo partimos de Aute.
IX. Cómo partimos de bahía de Caballos.
X. De la refriega que nos dieron los indios.
XI. De lo que acaeció a Lope de Oviedo con unos indios.
XII. Cómo los indios nos trajeron de comer.
XIII. Cómo supimos de otros cristianos.
XIV. Cómo se partieron los cuatro cristianos.
XV. De lo que nos acaeció en la isla de Mal Hado.
XVI. Cómo se partieron los cristianos de la isla de Mal Hado.
XVII. Cómo vinieron los indios y trajeron a Andrés Dorantes y a Castillo y a Estebanico.
XVIII. De la relación que dio de Esquivel.
XIX. De cómo nos apartaron los indios.
XX. De cómo nos huimos.
XXI. De cómo curamos aquí unos dolientes.
XXII. Cómo otro día nos trajeron otros enfermos.
XXIII. Cómo nos partimos después de haber comido los perros.
XXIV. De las costumbres de los indios de aquella tierra.
XXV. Cómo los indios son prestos a un arma.
XXVI. De las naciones y lenguas.
XXVII. De cómo nos mudamos y fuimos bien recibidos.
XXVIII. De otra nueva costumbre.
XXIX. De cómo se robaban los unos a los otros.
XXX. De cómo se mudó la costumbre de recibirnos.
XXXI. De cómo seguimos el camino del maíz.
XXXII. De cómo nos dieron los corazones de los venados.
XXXIII. Cómo vimos rastros de cristianos.
XXXIV. De cómo envié por los cristianos.
XXXV. De cómo el alcalde mayor nos recibió bien la noche que llegamos.
XXXVI. De cómo hicimos hacer iglesias en aquella tierra.
XXXVII. De lo que aconteció cuando me quise venir.
XXXVIII. De lo que sucedió a los demás que entraron en la Indias.
COMENTARIOS DE ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA, ADELANTADO Y GOBERNADOR DEL RIO DE LA PLATA, ESCRITOS POR PEDRO HERNANDEZ, ESCRIBANO Y SECRETARIO DE LA PROVINCIA, DIRIGIDOS AL SERENISIMO, MUY ALTO Y MUY PODEROSO SEÑOR EL INFANTE DON CARLOS N.S.
I. De los comentarios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
II. De cómo partimos de la isla de Cabo Verde.
III. Que trata de cómo el gobernador llegó con su armada a la isla Santa Catalina, que es en el Brasil, y desembarcó allí con su armada.
IV. De cómo vinieron nueve cristianos a la isla.
V. De cómo el gobernador dio prisa a su camino.
VI. De cómo el gobernador y su gente comenzaron a caminar por la tierra adentro.
VII. Que trata de lo que pasó el gobernador y su gente por el camino, y de la manera de la tierna.
VIII. De los trabajos que recibió en el camino el gobernador y su gente, y la manera de los pinos y las piñas de aquella tierra.
IX. De cómo el gobernador y su gente se vieron con necesidad de hambre, y la remediaron con gusanos que sacaban de unas cañas.
X. Del miedo que los indios tienen a los caballos.
XI. De cómo el gobernador camino con canoas por el río de Iguazú, y por salvar un mal paso de un salto que el río hacia, llevó por tierra las canoas una legua a fuerza de brazos.
XII. Que trata de las balsas que se hicieron para llevar los dolientes.
XIII. De cómo llegó el gobernador a la ciudad de la Ascensión, donde estaban los cristianos españoles que iba a socorrer.
XIV. De cómo llegaron a la ciudad de la Ascensión los españoles que quedaron malos en el río del Piquerí.
XV. De cómo el gobernador envió a socorrer la gente que venía en su nao capitana a Buenos Aires, y a que tornasen a poblar aquel puerto.
XVI. De cómo matan a sus enemigos que cautivan y se los comen.
XVII. De la paz que el gobernador asentó con los indios agaces.
XVIII. De las querellas que dieron al gobernador los pobladores de los oficiales de Su Majestad.
XIX. Cómo se querellaron al gobernador de los indios guaycurúes.
XX. Cómo el gobernador pidió información de la querella.
XXI. Cómo el gobernador y su gente pasaron el río y se ahogaron dos cristianos.
XXII. Cómo fueron las espías por mandado del gobernador en seguimiento de los indios guaycurúes.
XXIII. Cómo, yendo siguiendo los enemigos, fue avisado el gobernador cómo iban adelante.
XXIV. De un escándalo que causo un tigre entre los españoles y los indios.
XXV. De cómo el gobernador alcanzaron a los enemigos.
XXVI. Cómo el gobernador rompió los enemigos.
XXVII. De cómo el gobernador volvió a la ciudad de la Ascensión con toda su gente.
XXVIII. De cómo los indios agaces rompieron las paces.
XXIX. De cómo el gobernador soltó uno de los prisioneros guaycurúes, y envió a llamar los otros.
XXX. Cómo vinieron a dar la obediencia los indios guaycurúes a Su Majestad.
XXXI. De cómo el gobernador, hechas las paces con los guaycurúes, les entregó los prisioneros.
XXXII. Cómo vinieron los indios aperúes a hacer la paz y dar la obediencia.
XXXIII. De la sentencia que se dio contra los agaces, como parecer de los religiosos y capitanes y oficiales de Su Majestad.
XXXIV. De cómo el gobernador tornó a socorrer a los que estaban en Buenos Aires.
XXXV. Cómo se volvieron de la entrada los tres cristianos y indios que iban a descubrir.
XXXVI. Cómo se hizo tablazón para los bergantines y una carabela.
XXXVII. De cómo los indios de la tierra se tornaron a ofrecer.
XXXVIII. De cómo se quemó el pueblo de la Ascensión.
XXXIX. De cómo vino Domingo de Irala.
XL. De lo que escribió Gonzalo de Mendoza.
XLI. De cómo el gobernador socorrió a los que estaban con Gonzalo de Mendoza.
XLII. De cómo en la guerra murieron cuatro cristianos que hirieron.
XLIII. De cómo los frailes se iban huidos.
XLIV. De cómo el gobernador llevó a la entrada cuatrocientos hombres.
XLV. De cómo el gobernador dejó de los bastimentos que llevaba.
XLVI. Cómo paró por hablar a los naturales de la tierra de aquel puerto.
XLVII. De cómo envió por una legua para los payagues.
XLVIII. De cómo en este puerto se embarcaron los caballos.
XLIX. Cómo por este puerto entró Juan de Ayolas cuando le mataron a él y a sus compañeros.
L. Cómo no tornó la lengua ni los demás que habían de tornar.
LI. De cómo hablaron los guaxarapos al gobernador.
LII. De cómo los indios de la tierra vienen a vivir en la costa del río.
LIII. Cómo a la boca de este río pusieron tres cruces.
LIV. Cómo los indios del puerto de los Reyes son labradores.
LV. Cómo poblaron aquí los indios de García.
LVI. De cómo habló con los chaneses.
LVII. Cómo el gobernador envió a buscar los indios de García.
LVIII. De cómo el gobernador habló a los oficiales y les dio aviso de lo que pasaba.
LIX. Cómo el gobernador envió a los xarayes.
LX. De cómo volvieron las leguas de los indios xarayes.
LXI. Cómo se determino de hacer la entrada el gobernador.
LXII. De cómo llegó el gobernador al río Caliente.
LXIII. De cómo el gobernador envió a buscar la casa que estaba adelante.
LXIV. De cómo vino la lengua de la casilla.
LXV. De cómo el gobernador y gente se volvió al puerto.
LXVI. De cómo querían matar a los que quedaron en el puerto de los Reyes.
LXVII. De cómo el gobernador envió a buscar bastimentos al capitán Mendoza.
LXVIII. De cómo envió un bergantín a descubrir el río de los xarayes, y en él al capitán Rivera.
LXIX. De cómo vino de la entrada el capitán Francisco de Ribera.
LXX. De cómo el capitán Francisco de Ribera dio cuenta de su descubrimiento.
LXXI. De cómo envió a llamar al capitán Gonzalo de Mendoza.
LXXII. De cómo vino Hernando de Ribera de su entrada que hizo por el río.
LXXIII. De lo que aconteció al gobernador y gente en este puerto.
LXXIV. Cómo el gobernador llegó con su gente a la Ascensión, y aquí le prendieron.
LXXV. De cómo juntaron la gente ante la Casa de Domingo de Irala.
LXXVI. De los alborotos y escándalos que hubo en la tierra.
LXXVII. De cómo tenían preso al gobernador en un prisión muy áspera.
LXXVIII. Cómo robaban la tierra los alzados y tomaban por fuerza sus haciendas.
LXXIX. Cómo se fueron los frailes.
LXXX. De cómo atormentaban a los que no eran de su opinión.
LXXXI. Cómo quisieron matar a un regidor porque les hizo un requerimiento.
LXXXII. Cómo dieron licencia los alzados a los indios que comiesen carne humana.
LXXXIII. De cómo habían de escribir a Su Majestad y enviar a relación.
LXXXIV. Cómo dieron rejalgar tres veces al gobernador viniendo es este camino.
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COMENTARIOS DE ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA
ADELANTADO Y GOBERNADOR DEL RIO DE LA PLATA ESCRIPTOS POR PERO HERNÁNDEZ, ESCRIBANO Y SECRETARIO DE LA PROVINCIA, Y DIRIGIDOS AL SERENÍSIMO, MUY ALTO Y MUY PODEROSO SEÑOR EL INFANTE DON CARLOS N.S.

Aparte de lo que muestran los relatos de sus viajes, sabemos poco de la vida del gran viajero español Alvar Núñez Cabeza de Vaca. El mismo nos ha dejado dicho que era "nieto de Pedro de Vera, el que ganó a Canaria, y su madre se llamaba doña Teresa Cabeza de Vaca, natural de Jerez de la Frontera". Apenas si son más los datos positivos acerca de su vida.
Con todo, de cada día se agiganta esta gran figura de explorador, aun cuando sus hazañas sin par se ofrezcan confundidas en el incesante sucederse de nuestras grandes empresas de descubrimiento y exploración en el siglo XVI. Alvar Núñez Cabeza de Vaca tomó parte en la expedición del harto desdichado Pánfilo de Narváez a la Florida. Azares crueles y dramáticos, que acabaron en comerse unos a otros los expedicionarios, redujeron la expedición a cuatro personas de las seiscientas que .a 17 días del mes de junio de 1527. salieron del puerto de Sanlucar de Barrameda. Con los cuatro salvados, el relator de la hazaña celebérrima, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, comienza a recorrer el sur de los actuales Estados Unidos. Es el primer blanco y español que explora su territorio, y a fe que lo ha de hacer cumplidamente, porque habrá de caminar, en barca primero y a pie después, de la Florida a Sinaloa, del Atlántico al Pacífico.
En estas andanzas descubre el Mississipí, el río grande de la América del Norte; descubre igualmente el bisonte americano, las vacas corcovadas de nuestros primitivos historiadores de Indias, que entonces en rebaños de millones de cabezas pastaban en las grandes praderas del oeste del río Mississipí. Tópase con tribus extrañas y guerreras, como los semínolas terribles y flecheros, y los sioux, feroces cazadores de bisontes. Cabeza de Vaca es por mucho tiempo su prisionero y su esclavo.
Con Dorantes, con Maldonado y con el fiel Estebanico el negro, decide Alvar Núñez escapar del infierno de su esclavitud y peligro de muerte. Emprenden entonces, hechos a un tiempo médicos y chamanes, esta odisea sin ejemplo. Cruzan el extenso territorio de Texas, Río Grande del Norte, Chihuahua y Sinaloa, y a cabo de ocho años que salieron de España, alcanzan a Méjico.
Dándose aquí el relato íntegro, siempre interesante, tierno y vibrador, se podrá advertir cuán viajero y fino observador pudo ser Cabeza de Vaca, especialmente de pueblos y costumbres.
Es difícil la labor de identificación de los puntos por que Alvar Núñez pasara. Él confiesa haber oído más de mil lenguas diferentes. En lo posible se ha reconstituido su extenso recorrido, y en los mapas que acompañan a esta edición se señala su probable itinerario. Aumenta las dificultades de la identificación la desaparición, ante las guerras implacablemente destructoras de los blancos, de muchas de las tribus con que trató.
El crédito de sus hazañas lo elevó más tarde al rango de Adelantado del Río de la Plata.
Exploró entonces buena parte del Brasil meridional y el río Paraguay hasta rebasar sus fuentes, no sin sostener luchas cruentas con las tribus indomables del Gran Chaco, país de grandes selvas y ríos caudalosos desbordados. El relato de esta expedición, con el pormenor de las rivalidades entre los exploradores, nos ha quedado en los COMENTARIOS.
Todo español debiera leer los NAUFRAGIOS Y COMENTARIOS de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, como valor ejemplar, como calidad: que en tiempos adversos no halla quien lo venza en fortaleza, y en los prósperos, en sencillez magnánima.
CARTA II .- Probable itinerario de Alvar Núñez en su gobernación de La Plata.
(Obs: Pulse sobre el texto resaltado para acceder a la imagen)
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CAPÍTULO I
De los comentarios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca
Después que Dios nuestro Señor fué servido de sacar a Alvar Núñez Cabeza de Vaca del captiverio y trabajos que tuvo diez años en la Florida vino a estos reinos en el año del Señor de 1537, donde estuvo hasta el año de 40, en el cual vinieron a esta corte de Su Majestad personas del Río de la Plata a dar cuenta a Su Majestad del suceso de la armada que allí había enviado don Pedro de Mendoza (1), y de los trabajos en que estaban los que de ellos escaparon, y a le suplicar fuese servido de los proveer y socorrer, antes que todos peresciesen (porque ya quedaban pocos de ellos).
Y sabido por Su Majestad, mandó que se tomase cierto asiento y capitulación con Alvar Núñez Cabeza de Vaca para que fuese a socorrellos; el cual asiento y capitulación se efectuó, mediante que el dicho Cabeza de Vaca se ofresció de los ir a socorrer, y que gastaría en la jornada y socorro que así había de hacer, en caballos, armas, ropas y bastimentos y otras cosas, ocho mil ducados, y por la capitulación y asiento que con Su Majestad tomó, le hizo merced de la gobernación y de la capitanía general de aquella tierra y provincia, con título de adelantado de ella; y asímesmo le hizo merced del dozavo de todo lo que en la tierra y provincia se hobiese y lo que en ella entrase y saliese, con tanto que el dicho Alvar Núñez gastase en la jornada los dichos ocho mil ducados; y así, él, en cumplimiento del asiento que con Su Majestad hizo, se partió luego a Sevilla, para poner en obra lo capitulado y proveerse para el dicho socorro y armada; y para ello mercó dos naos y una carabela para con otra que le esperaba en Canaria; la una nao de éstas era nueva del primer viaje, y era de trescientos y cincuenta toneles, y la otra era de ciento y cincuenta; los cuales navíos aderezó muy bien y proveyó de muchos bastimentos y pilotos y marineros, y hizo cuatrocientos soldados bien aderezados, cual convenía para el socorro; y todos los que se ofrecieron a ir en la jornada llevaron las armas dobladas. Estuvo en mercar y proveer los navíos desde el mes de mayo hasta en fin de septiembre, y estuvieron prestos para poder navegar, y con tiempos contrarios estuvo detenido en la ciudad de Cádiz desde en fin de septiembre hasta 2 de noviembre, que se embarcó y hizo su viaje, y en nueve días llegó a la isla de la Palma, a do desembarcó con toda la gente, y estuvo allí veinte y cinco días esperando tiempo para seguir su camino, y al cabo de ellos se embarcó para Cabo Verde, y, en el camino, la nao capitana hizo un agua muy grande, y fué tal, que subió dentro en el navío doce palmos en alto, y se mojaron y perdieron más de quinientos quintales de bizcocho, y se perdió mucho aceite y otros bastimentos; lo cual los puso en mucho trabajo; y así, fueron con ella dando siempre a la bomba de día y de noche, hasta que llegaron a la isla de Santiago (que es una de las islas de Cabo Verde), y allí desembarcaron y sacaron los caballos en tierra, por que se refrescasen y descansasen del trabajo que hasta allí habían traído, y también por que se había de descargar la nao para remediar el agua que hacia; y descargada, el maestre de ella la estancó, porque era el mejor buzo que había en España. Vinieron desde la Palma hasta esta isla de Cabo Verde en diez días, que hay de la una a la otra trescientas leguas. En esta isla hay muy mal puerto, porque a do surgen y echan las anclas hay abajo muchas peñas, las cuales roen los cabos. que llevan atadas las anclas, y
cuando las van a sacar quédanse allá las anclas; y por esto dicen los marineros que aquel puerto
tiene muchos ratones, porque les roen los cabos que llevan las anclas; y por esto es muy peligroso puerto para los navíos que allí están, si les toma alguna tormenta. Esta isla es viciosa y muy enferma de verano; tanto, que la mayor parte de los que allí desembarcan se mueren en pocos días que allí estén; y el armada estuvo allí veinte y cinco días, en los cuales no se murió ningún hombre de ella, y de esto se espantaron los de la tierra, y lo tuvieron por gran maravilla; y los vecinos de aquella isla les hicieron muy buen acogimiento, y ella es muy rica y tiene muchos doblones más que reales, los cuales les dan los que van a mercar los negros para las Indias, y les daban cada doblón por veinte reales.
(1) En 1534 fué nombrado adelantado del Río de la Plata don Pedro de Mendoza, y en 1 de septiembre del mismo año partió de Sanlúcar con una poderosa armada. La expedición fué harto desdichada, sin más rasgos salientes que la fundación de Buenos Aires, Santa María de Buenos Aires, y la exploración del Río de la Plata y Paraná por el asesino Juan de Ayolas. Mendoza, de salud precaria, murió y fué sepulto en el mar, de regreso a España.
CAPÍTULO II
De cómo partimos de la isla de Cabo Verde
Remediada el agua de la nao capitana y proveídas las cosas necesarias de agua y carne y otras cosas, nos embarcamos en seguimiento de nuestro viaje, y pasamos la línea equinoccial; y yendo
navegando requirió el maestre el agua que llevaba la nao capitana, y de cien botas que metió no
halló más de tres, y habían de beber de ellas cuatrocientos hombres y treinta caballos. Y vista la
necesidad tan grande, el gobernador mandó que tomase la tierra, y fueron tres días en demanda de ella; y al cuarto día, un hora antes que amaneciese, acaesció una cosa admirable, y porque no es fuera de propósito, la porné aquí, y es que yendo con los navíos a dar en tierra en unas peñas muy altas, sin que lo viese ni sintiese ninguna persona de los que venían en los navíos, comenzó a cantar un grillo, el cual metió en la nao en Cádiz un soldado que venía malo con deseo de oír la música del grillo, y había dos meses y medio que navegábamos y no lo habíamos oído ni sentido, de lo cual el que lo metió venia muy enojado, y como aquella mañana sintió la tierra, comenzó a cantar, y a la música de él recordó toda la gente de la nao y vieron las peñas, que estaban un tiro de ballesta de la nao; y comenzaron a dar voces para que echasen anclas, porque íbamos al través a dar en las. peñas; y así, las echaron, y fueron causa que no nos perdiésemos; que es cierto, si el grillo no cantara nos ahogáramos cuatrocientos hombres y treinta caballos; y entre todos se tuvo por milagro que Dios hizo por nosotros; y de ahí en adelante, yendo navegando por más de cien leguas por luengo de costa, siempre todas las noches el grillo nos daba su música; y así, con ella llegó el armada a un puerto que se llamaba la Cananea (2), que está pasado el Cabo Frío, que estará en veinticuatro grados de altura. Es buen puerto; tiene unas islas a la boca de él; es limpio, y tiene once brazas de hondo.
Aquí tomó el gobernador la posesión de él por Su Majestad; y después de tomada, partió de allí, y
pasó por el río y bahía que dicen de San Francisco, el cual está veinte y cinco leguas de la Cananea, y de allí fué el armada a desembarcar en la isla de Santa Catalina 3, que está veinte y cinco leguas del río de San Francisco, y llegó a la isla de Santa Catalina, con hartos trabajos y fortunas que por el camino pasó, y llegó allí a 29 días del mes de marzo de 1541. Esta la isla de Santa Catalina en veinte y ocho grados de altura escasos.
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CAPÍTULO III
Que trata de cómo el gobernador llegó con su armada a la isla de Santa Catalina, que es en el Brasil, y desembarcó allí con su armada
Llegado que hobo el gobernador con su armada a la isla de Santa Catalina, mandó desembarcar toda la gente que consigo llevaba, y veinte y seis caballos que escaparon de la mar, de los cuarenta y seis que en España embarcó, para que en tierra se reformasen de los trabajos que habían rescebido con la larga navegación, y para tomar lengua y informarse de los indios naturales de aquella tierra; porque por ventura acaso podrían saber del estado en que estaba la gente española que iban a socorrer, que residía en la provincia del Río de la Plata; y dió a entender a los indios cómo iba por mandado de Su Majestad a hacer el socorro, y tomó posesión de ella en nombre y por Su Majestad, y asímismo del puerto que se dice de la Cananea, que está en la costa del Brasil, en veinte y cinco grados, poco más o menos. Está este puerto cincuenta leguas de la isla de Santa Catalina; y en todo el tiempo que el gobernador estuvo en la isla, a los indios naturales de ella y de otras partes de la costa del Brasil (vasallos de Su Majestad) les hizo muy buenos tratamientos; y de estos indios tuvo aviso cómo catorce leguas de la isla, donde dicen el Biaza, estaban dos frailes franciscos, llamados el uno fray Bernaldo de Armenta, natural de Córdoba, y el otro fray Alonso Lebrón, natural de la Gran Canaria; y dende a pocos días estos frailes se vinieron donde el gobernador y su gente estaban muy escandalizados y atemorizados de los indios de la tierra, que los querían matar, a causa de haberles quemado ciertas casas de indios, y por razón de ello habían muerto a dos cristianos que en aquella tierra vivían; y bien informado el gobernador del caso, procuró sosegar y pacificar los indios, y recogió los frailes; y puso paz entre ellos, y les encargó a los frailes tuviesen cargo de doctrinar los indios de aquella tierra y isla.
(2) Aun conserva su nombre.
(3) Conserva este mismo nombre
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CAPÍTULO IV
De cómo vinieron nueve cristianos a la isla
Y prosiguiendo el gobernador en el socorro de los españoles, por el mes de mayo del año de 1541 envió una carabela con Felipe de Cáceres, contador de Vuestra Majestad, para que entrase por el río que dicen de la Plata a visitar el pueblo que don Pedro de Mendoza allí fundó, que se llama Buenos Aires; y porque a aquella sazón era invierno y tiempo contrario para la navegación del río, no pudo entrar, y se volvió a la isla de Santa Catalina, donde estaba el gobernador, y allí vinieron nueve cristianos españoles, los cuales vinieron en un batel huyendo del pueblo de Buenos Aires, por los malos tratamientos que les hacían los capitanes que residían en la provincia, de los cuales se informó del estado en que estaban los españoles que en aquella tierra residían, y le dijeron que el pueblo de Buenos Aires estaba poblado y reformado de gente y bastimentos, y que Juan de Ayolas, a quien don Pedro de Mendoza había enviado a descubrir la tierra y poblaciones de aquella provincia, al tiempo que volvía del descubrimiento, viniéndose a recoger a ciertos bergantines que había dejado en el puerto que puso por nombre de la Candelaria, que es en el río del Paraguay, de una generación de indios que viven en el dicho río, que se llaman payaguos (4), le mataron a él y a todos los cristianos, con otros muchos indios que traía de la tierra adentro con las cargas, de la generación de unos indios que se llaman chameses; y que de todos los cristianos y indios había escapado un mozo de la generación de los chameses, a causa de no haber hallado en el dicho puerto de la Candelaria los bergantines que allí había dejado que le aguardasen hasta el tiempo de su vuelta, según lo había mandado y encargado a un Domingo de Irala, vizcaíno, a quien dejó por capitán en ellos; el cual, antes de ser vuelto el dicho Juan de Ayolas, se había retirado, y desamparado el puerto de la Candelaria; por manera que por no los hallar el dicho Juan de Ayolas para recogerse en él, los indios los habían desbaratado y muerto a todos, por culpa del dicho Domingo de Irala, vizcaíno, capitán de los bergantines; y asimismo le dijeron y hicieron saber cómo en la ribera del río del Paraguay, ciento y veinte leguas más bajo del puerto de la Candelaria, estaba hecho y asentado un pueblo, que se llama la ciudad de la Ascensión, en amistad y concordia de una generación de indios que se llaman carios, donde residía la mayor parte de la gente española que en la provincia estaba; y que en el pueblo y puerto de Buenos Aires, que es en el río del Paraná, estaban hasta sesenta cristianos, dende el cual puerto hasta la ciudad de la Ascensión, que es en el río del Paraguay, había trescientas y cincuenta leguas por el río arriba, de muy trabajosa navegación; y que estaba por teniente de gobernador en la tierra y provincia Domingo de Irala, vizcaino, por quien sucedió la muerte y perdición de Juan de Ayolas y de todos los cristianos que consigo llevó; y también le dijeron y informaron que Domingo de Irala dende la ciudad de la Ascensión había subido por el río del Paraguay arriba con ciertos bergantines y gentes, diciendo que iba a buscar y dar socorro a Juan de Ayolas, y había entrado por tierra muy trabajosa de aguas y ciénagas, a cuya causa no había podido entrar por la tierra adentro, y se había vuelto y había tomado presos seis indios de la generación de los payaguos, que fueron los que mataron a Juan de Ayolas y cristianos; de los cuales prisioneros se informó y certificó de la muerte de Juan de Ayolas y cristianos, y cómo al tiempo había venido a su poder un indio chane (5), llamado Gonzalo, que escapó cuando mataron a los de su generación y cristianos que venían con ellos con las cargas, el cual estaba en poder de los indios payaguos captivo; y Domingo de Irala se retiró de la entrada, en la cual se le murieron sesenta cristianos de enfermedad y malos tratamientos; y otrosí, que los oficiales de Su Majestad que en la tierra y provincia residían habían hecho y hacían muy grandes agravios a los españoles pobladores y conquistadores, y a los indios naturales de la dicha provincia, vasallos de Su Majestad, de que estaban muy descontentos y desasogados; y que por esta causa, y porque asimismo los capitanes los maltrataban, ellos habían hurtado un batel en el puerto de Buenos Aires, y se habían venido huyendo, con intención y propósito de dar aviso a Su Majestad de todo lo que pasaba en la tierra y provincia; a los cuales nueve cristianos, porque venían desnudos, el gobernador los vistió y recogió, para volverlos consigo a la provincia, por ser hombres provechosos y buenos marineros, y porque entre ellos había un piloto para la navegación del río.
(4) Los payaguos o payaguas, habitantes del Paraguay; eran tribus esencialmente pescadoras y nadadoras excelentes. Tenían tomemismo (ciertos peces les eran sagrados) y practicaban la exogamia.
(5) La nación charrúa comprendía tribus numerosas, entre las que se incluyen los chanes. Eran tribus ferozmente guerreras, que usaban de las flechas y de las bolas; han dejado honda memoria sangrienta en sus luchas con los españoles. Habitantes de selvas, eran diestros cazadores, nómadas, de ranchos misérrimos, desconocedores de la alfarería; dados a trampas y astucias en la caza y en la guerra.
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